Mi frase favorita en los últimos meses y quizá, en los últimos años, una de mis mejores herramientas de defensa, no sólo para no salir herida, sino para no herir o no herirme.

No es para tanto, era mi salida fácil, cuando algo se ponía intenso o simplemente no sabía qué hacer. Fue mi herramienta para no darme cuenta, de que se estaba cayendo a pedacitos, todo lo que yo creía era mi realidad.

Hasta que un día mi psicóloga dijo: María, ¿hasta cuándo te permitirás aceptar, que sí es para tanto? Que tu tristeza es válida, que tu frustración es real, que no debieron tratarte así y lo que es peor, que no debiste tratarte así.

Vamos por la vida, intentando restarle sentido a algunas cosas o situaciones que duelen, escondiéndolas bajo un «no es para tanto» y que luego resulta ser para mucho.

Quizá nos haría bien, entender que si es para tanto y no sólo me refiero a no tolerar injusticias o a menospreciar nuestro dolor; sino también a saber que en ocasiones sí es para tanto, luchar por lo que queremos o por lo que soñamos, aunque parezca un disparate. Es darle el peso justo a las cosas.

Y ojo, no es que quiera que ahora todos seamos dramáticos, que, por cierto, a mí eso se me da bien; no, no es por ahí. Es que todos deberíamos darle el peso justo a las cosas y lo más importante, permitirnos sentir.

Cuando te permites sentir, lo que sea o parezca malo: dolor, tristeza, amargura, ira… también es mucho más rápido y fácil salir de ese sentimiento. Somos humanos y es necesario serlo, no somos superdotados, ni extraterrestres, para no sentir dolor o tristeza. Pero sí podemos permitirnos sentirlo, darles sus 5 minutos de fama y continuar con lo que verdaderamente importa.

Resulta que acumulamos tantas cosas, que luego una que parece sencilla, insignificante y «no es para tanto», termina siendo casi un tsunami. Como dice la famosa frase «fue la gota que derramó el vaso» y no fue la gotita, es que el vaso estaba muy lleno.

¿Qué hacemos con esto? Primero darnos un espacio, no sólo para sentirlo, sino para analizarlo y conocerlo. Pon tu atención, donde quieras encontrar la solución. Ya que lo sentimos;- por cierto, tratemos de estar en un lugar seguro y que esto no dañe a nadie más-.

Ya que lo identificamos, lo dialogamos internamente, darle su espacio para que se vaya y al final transformarlo, no sólo en aprendizaje, también puede ser arte. A veces, las obras más bellas nacen de las tragedias mas profundas.

Esto no sólo para nosotros mismos, también para los demás. Jamás permitamos que nuestro dolor, invalide el dolor de los demás.

Demos las gracias, si alguien nos hizo daño, no a la persona, sino a la situación que nos permitió crecer y avanzar en este largo camino… de ser mejores. Y si nosotros lo hicimos, intentemos remediarlo o por lo menos ofrecer una disculpa. Es de sabios pedir perdón.

Y tú, ¿cuándo te has dicho, no es para tanto y resultó que sí?

Nadie llevamos una vida fácil, pero podemos hacerla feliz, así que vive tus, sí es para tanto con intensidad y trata siempre de ser muy feliz.

Gracias por leerme. Polvitos mágicos ✨️… y no lo olvide, la verdadera magia eres tú.

Con cariño …

María 📚🍀✨💕.

Posted in

Deja un comentario