En la oscuridad es donde se ven las estrellas ✨

¿Recuerdan qué hace poco perdí (me robaron) mi celular? Ese día, mi sobrina y un amigo me preguntaron:
—¿Tú no te enojas? Yo estaría furioso con lo que pasó.
Y hace unos días, platicando con alguien sobre un caso en el que sí me enojé, me sorprendió escuchar:
—Ay no, María, si tú no te enojas.

Después de oír varias veces lo mismo, me quedé pensando. Primero, que debería pasarles el contacto de mi mamá para que les cuenten qué tan enojona puedo ser. 😅
Y segundo… no, no soy para nada alguien que no se altera. Aunque sí soy positiva y siempre creo que todo estará mejor, también me permito sentir. La tristeza me visita con frecuencia, pero confío en que siempre habrá una bendición hermosa por llegar.

Definitivamente, se puede ser un ser de luz y, aun así, tener noches de total oscuridad. No confundamos “estar bien” con “no sentir nada”. Ser espiritual o estar en paz no significa no enojarse o no sufrir, sino tener la capacidad de vivirlo, sentirlo y dejar ir lo que nos hace daño. Cuando nos permitimos sentir —incluso lo incómodo, como la ira, el resentimiento o el dolor—, lo liberamos más rápido.

Nuestra actitud frente a la vida nos ayuda a lograr grandes cosas, pero eso también implica enfrentar lo desagradable. Ser “espirituales” no significa dejar de ser humanos.

Creer que todo debe estar siempre bien y el positivismo exagerado, nos puede hacer mucho daño. Y aquí te comparto algunos puntos para reflexionar:

Lo primero que debemos entender es que a las personas buenas también les pasan cosas malas. No es castigo divino, mala vibra o mal karma. Es un proceso que debía suceder para un aprendizaje mayor. No es justicia divina, es un plan divino de transformación. Y cuando lo vemos así, todo mejora. «Sí, duele y hay que sentirlo, pero pasará. Esto también pasará».

Siempre ve lo positivo, si, pero esto no borra el dolor.
Cuando mi madre tuvo cáncer y la cuenta del hospital nos sobrepasó, todo parecía terrible. Y lo fue. No diré que agradezco el cáncer, pero alrededor de esa situación hubo muestras de cariño y solidaridad que jamás olvidaré. El amor que recibimos fue real, pero también lo fue el dolor. Agradezco tanta muestra de cariño, pero confío en que el dolor no se vuelva a repetir.

Piensa siempre positivo, esto puede ser muy desgastante.
Ignorar lo que sientes no hará que desaparezca. Claro que hay que ver la luz al final del túnel (como dice mi madre: “Nunca es más oscuro que cuando va a amanecer”), pero primero hay que atravesar la oscuridad para llegar a esa luz. La forma en que vemos la vida sí marca la diferencia, pero aprenderlo lleva tiempo. Así que si caes y sientes que todo está mal, date permiso de vivirlo y sigue adelante. Esas caídas también forman parte del proceso.

Hay personas sufriendo más que tú. Sí, pero eso no invalida tu dolor (ni el de otros). Habrá historias más duras, pero eso no significa que lo que tú sientes no importe. Tu dolor es válido. Siéntelo, pero no te quedes ahí. «Un día a la vez».

Lo que te choca te checa. No siempre es así. Claro, somos espejos y a veces lo que nos molesta refleja algo que debemos trabajar. Pero hay cosas que duelen porque son injustas, porque nos recuerdan heridas o porque simplemente son maldad. Notarlo no significa que lo llevemos dentro, sino que es algo a sanar o comprender.

Cuando estás alineada (o) nada te molesta. Qué mentira tan cruel. La consciencia no elimina lo humano, lo integra.

El maestro llega cuando el alumno está listo. Quizá no, a veces el maestro llega a incomodarte, retarte y moverlo todo, justo para ayudarte a trascender.


Ser positivos no es fingir que todo está bien, sino ser conscientes de que estamos en constante evolución. Como dijo José Ortega y Gasset: «Somos gerundio, no participio». No somos un producto terminado, sino seres en transformación constante.

Y por favor, no olvidemos que cuando alguien esté pasando un momento difícil, no ocupa positivismo, ocupa apoyo. No se nos olvide, cuando alguien se está ahogando no es momento de enseñarle a nadar.  En ese momento no pidas que tome consciencia, si lo único que requiere es oxígeno.

A veces el alma no está pidiendo una lección. Sólo está pidiendo una mano…

Y deja te comparto algo positivo para finalizar:
Claro que puedes con todo… pero no con todo a la vez.


Muchas bendiciones 🙏🏽 recuerda: el mundo siempre necesitará de tu magia.

Nos vemos en la próxima. Gracias, como siempre, por leerme y acompañarme en esta aventura. Sígueme y ayudame a compartir, por favor, y platícame lo que te pareció, te leo en los comentarios.

Sígueme también en redes sociales:


Un abrazo grande con mucho cariño 💕, bendiciones ✨
María 💫🧚🏽‍♀️📚🍀❤️

Posted in

Deja un comentario