• Hoy quiero hacer un ejercicio contigo que encontré en internet. ¿Lo hacemos?

    Si te dijera que te doy un millón de pesos, ¿qué harías? Supongo que te pondrías feliz, quizá ya sepas en qué gastarlos, tal vez te darían tranquilidad o incluso empezarías a planear tu viaje por el mundo.

    Ahora imaginemos que no te doy un millón, sino diez millones de pesos, pero con una sola condición: solo tendrías un día de vida después de recibirlos. ¿Qué me dirías? ¿Los aceptarías?

    Imagino que, además de pensar que estoy loca, me dirías que no. Que la vida vale mucho más que esos diez millones y no los aceptarías. Apostaría que el 99%, bueno, menos para no exagerar, el 95% de las personas respondería lo mismo.

    Con esto confirmamos que es más importante la vida que ser millonarios. Entonces, si no cambiarías tu vida por diez millones, ¿por qué no vives a diario como si ya fueras millonari@?

    Así de complejos somos los humanos: vivimos estresados por cosas que, al final de la vida o cuando falta la salud, resultan insignificantes.

    A mi parecer, nos hemos envuelto en una rutina en la que el estar bien o ser felices parece estar ligado al dinero, al estatus o al poder. Pero hemos confundido seriamente lo que significa ser exitosos.

    Ser exitosos es ser felices.

    Alguna vez escuché que el éxito no se mide por lo que tenemos, sino por lo que nos hace sentir plenos.

    Ejemplos hay muchos. En una de las ciudades donde viví, conocí a una familia restaurantera de prestigio, dinero y poder. ¿Y saben qué? Dos de sus miembros se quitaron la vida. ¿Qué les faltaba? Tenían todo… y aun así no quisieron seguir.

    Ni el dinero, ni la fama, ni el poder garantizan la felicidad. Claro, todos preferimos llorar nuestras penas en las islas griegas que en un parque de la esquina, pero una frase que recibí en mi vida me marcó profundamente. Me la dijeron, en referencia a tantos cambios de ciudad y de trabajo — que según yo, los hacía buscando una “mejor vida”, obviamente ligada a lo económico— :

    «María, de lo que huyes, donde vayas… te va a perseguir».

    Y tenían razón. Ese vacío, esa tristeza o esos fantasmas del pasado siempre me encontraban. Ni el dinero, ni los buenos puestos, ni las grandes empresas borraban ese puntito negro.

    Permítanme hacer un paréntesis aquí por favor: no digo que mi vida no haya sido o sea hermosa. Al contrario, ha sido maravillosa, he conocido lugares espectaculares y personas admirables. Mi recorrido me ha hecho muy feliz. ¿Qué haría diferente? No cambiaría mi vida, me cambiaría a mí: me preocuparía menos y valoraría más lo que realmente importa, como las personas, el tiempo y el amor.

    Un día le pregunté a mi madre qué hubiera hecho distinto en su vida y en su matrimonio con mi papá. Me respondió:

    «Todo lo disfrutaría más, viviría intensamente, sin tantos tabúes ni limitaciones. A él lo amaría no más, porque eso sería casi imposible; lo amaría, y me amaría a mí misma de mejor manera».

    Después le pregunté: “¿En esta etapa de tu vida sientes que tienes lo necesario?” y ella respondió:

    «Claro, tengo de más. Por ejemplo, tengo varios pares de zapatos… y solo dos pies».

    – Créanme cuando les digo que mi madre es una sabia -.

    No importa la edad que tengas, en qué etapa estés: hazte esta pregunta:


    «¿Lo que hago hoy, realmente importará y me hará feliz en unos años?»

    Y no me malinterpreten: tener un buen ingreso, poder pagar un viaje, lograr estabilidad o solvencia económica no está mal, al contrario. Todo lo que hagas para estar bien es correcto (bueno, mientras esté dentro de la ley y esas cosas).

    No es malo querer una casa bonita o esas vacaciones soñadas o la posibilidad de comprar lo que nos gusta. Lo que quiero transmitir es que no confundamos el dinero como la única fuente de felicidad. La vida no funciona así.

    Alguna vez te has preguntado: ¿qué realmente te hace feliz? Si te pidiera que cerraras los ojos y recordaras uno de tus momentos más felices, ¿qué me dirías? ¿A dónde va tu mente? ¿Qué soñabas ser de niñ@?

    ¿Cuánto te ha costado dejar de ser tú?

    No te digo que dejes todo para ir a buscar lo que te hace feliz, no por lo menos en este momento, pero sí que empieces por recordar qué te hace feliz. Invita a tu niñ@ interior a salir, que vea con sus ojos esta realidad y te muestre lo maravillosa que es, por una simple razón: ¡estamos vivos!

    La solución no siempre está en cambiar de vida y perseguir solo lo que creemos que nos dará felicidad, sino en aprender a ver la vida con otros ojos: los que reconocen la belleza de lo cotidiano y de lo que realmente importa.

    Iniciemos, por ejemplo, demostrando lo que sentimos. Dejemos de lado el “qué dirán”. Si ves algo lindo, dilo. Demuestra amor, alegría, bondad.

    Porque si no lo hacemos, llegará un día en que todo eso pasará frente a nosotros… y no sabremos reconocerlo.


    No dejemos que la vida se nos escape. Hagamos que cada día valga la pena, porque ser felices es, al final, el mayor éxito.


    Gracias como siempre por hacerme tan feliz al leerme, con sus comentarios y compartirlo para llegar a más gente. Gracias infinitas y que está felicidad que provocan, se les multiplique por mucho.

    Por fis, suscribanse y sigan compartiendo.

    Que sigan teniendo una vida maravillosa. Les mando un abrazo grande y toda la buena vibra del mundo.

    Con cariño…

    María ✨🍀🧚🏽‍♀️📚💕

    Sígueme en redes sociales también:

  • «Un nuevo comienzo es la prueba de que la vida siempre ofrece otra oportunidad.»

    Hace un tiempo alguien me dijo: “¿Qué tiene de emocionante un nuevo comienzo?, si uno sigue siendo el mismo. Nada cambiará”.

    Y tenía razón: si no hay un cambio real, los nuevos inicios no sirven de mucho. Pero yo sí creo en la magia de las nuevas oportunidades. Creo en los lunes para empezar la dieta, en el primer día del mes para ahorrar, en el magnetismo del 1° de enero para soñar con una mejor versión de uno mismo.

    Es como si nos regaláramos la oportunidad de mirarnos distinto y confiar en que las cosas pueden ser mejores.

    La vida me ha puesto varias veces en la posición de empezar de nuevo, y entendí que eso de “iniciar de cero” no es del todo cierto. Nadie comienza realmente desde cero: siempre partimos desde la experiencia, desde la sabiduría acumulada, desde los errores cometidos. Esas cicatrices son nuestra ventaja.

    Sé que dan miedo los nuevos comienzos, son una moneda al aire y eso puede ser bastante estresante. Pero como dicen por ahí, no temas a empezar de nuevo, te puede gustar mucho más tu nueva historia.

    Creo que no tememos tanto a los nuevos comienzos, sino a dejar atrás lo que éramos antes. Debo confesar que en mi caso, me costaba despedirme de la “versión anterior de María”, porque era una parte de mí que me gustaba. Aunque había un detalle, todo parecía que estaba bien y en realidad, siempre había un vacío, una búsqueda de algo más.

    Así que cada nuevo inicio se convertía en una promesa de sentirme plena, que nunca llegaba, porque siempre había un «pero» (palabra que detesto, por cierto): que si estaba lejos, que si no estaba lista, que si no era lo que esperaba… y esa lista interminable me hacía sentir incompleta. Y eso era para todo, desde una nueva ciudad, un nuevo trabajo o hasta el amor. Siempre parecía que había un prado más verde.

    En esta ocasión me di cuenta, que los nuevos comienzos sólo funcionan cuando estamos dispuestos a cambiar de verdad y saber hacia donde queremos ir. Si no, tarde o temprano nos veremos iniciando otra vez. Cuando uno sabe qué quiere y hacia dónde va, empezar resulta mucho más fácil.

    El secreto es sencillo, aunque no fácil: saber lo que queremos, para que somos buenos y tener la valentía de ir por ello.

    Dijera mi abuelo: cuando sepas a dónde ir, el camión pasará enfrente.

    Historias que inspiran 🌱

    He tenido la fortuna de ver esa magia en personas cercanas, que me recuerdan que los nuevos comienzos pueden transformar la vida:

    Cómo una de las mujeres que más admiro y es mi prima: que, tras un divorcio y con dos hijos, dejó su carrera en ingeniería civil para emprender con dulces artesanales (deliciosos por cierto). Hoy, además de sacar adelante a su familia, encontró en la cocina su verdadera pasión. Ha sido un camino de altas y bajas, pero saber para que era buena, confiando en que se levantaría aunque los días pesaran y creyendo en ella, con el motor que son sus hijos, la magia se dió.

    Mi hermana: que cruzó continentes para empezar desde cero en un país con un idioma que no dominaba, con personas que no conocía, con pocas certezas, pero con valentía. Hoy es ciudadana del mundo y ha construido una vida plena en un país muy, muy lejano. El amor con todas sus complejidades, le ha permitido construir una gran historia y le dio la oportunidad de saber que es capaz de empezar donde sea y crear su propia historia mágica.

    Como una gran amiga y la mejor en el área laboral que conozco: quien un día se dió cuenta que su trabajo de más de 20 años, había cambiado tanto, que ya no la hacías feliz. Agarró una caja de archivo, metió sus recuerdos, algunas cosas y con todo el coraje y valor que la caracteriza dijo ésto terminó. Y se fue, cerrando la puerta a una de las empresas más grande de latinoamérica o quizá del mundo. E inicio un cafecito, que hoy puedes visitar y te darás cuenta de toda la buena vibra que hay en el, así igualito como su dueña. Se llama Alma Mía Café, un café con mucho alma, corazón y magia.

    O como mi comadre, amiga y gran compañera de vida: que cambió un empleo glamuroso por un negocio propio en ventas, con el objetivo de criar a sus tres hijas. Su camino ha sido complicado, ha tenido que tocar puertas, crear opciones donde nadie creería que las había y encontrar la salida en laberintos que parecían interminables. Pero tenía algo a su favor, siempre ha sabido para que es buena. Su valentía es evidente, basta escuchar el orgullo con el que su hija habla de ella para entender que valió la pena.

    Ninguna de estas historias fue fácil. Todas implicaron dolor, miedo y mucho esfuerzo. Pero todas tienen en común la pasión, la valentía y la decisión de decir “sí” incluso con miedo.

    Además de que todas ellas entendieron, que el éxito está, en hacer lo que les gusta y luchar por lo que aman 💕.

    El verdadero consejo 💡

    Reiniciar no significa hacer lo que sea porque la vida se derrumbó. Se trata de elegir desde lo que amamos, desde lo que somos buenos, desde lo que nos da sentido. Desde lo que nos hace vibrar, aunque duela, aunque haya miedo, aunque sea difícil.

    No se trata de “llenar el vacío con cualquier cosa”, como comprar un mueble que no nos gusta solo por salir del paso, le aseguro que no lo va a cambiar y cada que lo vea, le hará recordar su mala decisión. Si elegimos algo que no nos hace felices, nos puede llevar por un camino que nos hará infelices.

    Quizá me diga: «hay ocasiones que las cosas se ponen difíciles y uno tiene que hacer cualquier cosa para estar bien» y lo entiendo. Lo «seguro» o «agarra lo que sea» también es difícil y no siempre es lo mejor. Le puedo asegurar que hacer lo que nos gusta tampoco es fácil, así que escoja el difícil que mejor le acomode.

    La magia aparece cuando iniciamos de nuevo en lo que nos apasiona, cuando hacemos hasta lo imposible por que se de.

    Como me dijo hace poco Don Señor, cuando le pregunté por qué esta vez nos iría bien:
    “Porque en esta ocasión voy a hacer hasta lo imposible para que funcione”. (¿Le confieso algo?, si creo que así será)

    Ahí está la clave de los nuevos comienzos: no en el simple hecho de empezar, sino en la decisión de darlo todo para que, esta vez, sí sea diferente, para que el resultado sea genial y nos haga sentir plenos.

    Haciendo realidad la magia de los nuevos comienzos✨.


    Gracias por leerme, por compartir y por seguirme en este proyecto, que me ha permitido confirmar el título de esta publicación… la magia de los nuevos comienzos.

    Nos vemos en la próxima.

    Un abrazo con mucho cariño…

    María 💕🌟📚✨🍀

    Sígueme también en redes sociales:

  • En la oscuridad es donde se ven las estrellas ✨

    ¿Recuerdan qué hace poco perdí (me robaron) mi celular? Ese día, mi sobrina y un amigo me preguntaron:
    —¿Tú no te enojas? Yo estaría furioso con lo que pasó.
    Y hace unos días, platicando con alguien sobre un caso en el que sí me enojé, me sorprendió escuchar:
    —Ay no, María, si tú no te enojas.

    Después de oír varias veces lo mismo, me quedé pensando. Primero, que debería pasarles el contacto de mi mamá para que les cuenten qué tan enojona puedo ser. 😅
    Y segundo… no, no soy para nada alguien que no se altera. Aunque sí soy positiva y siempre creo que todo estará mejor, también me permito sentir. La tristeza me visita con frecuencia, pero confío en que siempre habrá una bendición hermosa por llegar.

    Definitivamente, se puede ser un ser de luz y, aun así, tener noches de total oscuridad. No confundamos “estar bien” con “no sentir nada”. Ser espiritual o estar en paz no significa no enojarse o no sufrir, sino tener la capacidad de vivirlo, sentirlo y dejar ir lo que nos hace daño. Cuando nos permitimos sentir —incluso lo incómodo, como la ira, el resentimiento o el dolor—, lo liberamos más rápido.

    Nuestra actitud frente a la vida nos ayuda a lograr grandes cosas, pero eso también implica enfrentar lo desagradable. Ser “espirituales” no significa dejar de ser humanos.

    Creer que todo debe estar siempre bien y el positivismo exagerado, nos puede hacer mucho daño. Y aquí te comparto algunos puntos para reflexionar:

    Lo primero que debemos entender es que a las personas buenas también les pasan cosas malas. No es castigo divino, mala vibra o mal karma. Es un proceso que debía suceder para un aprendizaje mayor. No es justicia divina, es un plan divino de transformación. Y cuando lo vemos así, todo mejora. «Sí, duele y hay que sentirlo, pero pasará. Esto también pasará».

    Siempre ve lo positivo, si, pero esto no borra el dolor.
    Cuando mi madre tuvo cáncer y la cuenta del hospital nos sobrepasó, todo parecía terrible. Y lo fue. No diré que agradezco el cáncer, pero alrededor de esa situación hubo muestras de cariño y solidaridad que jamás olvidaré. El amor que recibimos fue real, pero también lo fue el dolor. Agradezco tanta muestra de cariño, pero confío en que el dolor no se vuelva a repetir.

    Piensa siempre positivo, esto puede ser muy desgastante.
    Ignorar lo que sientes no hará que desaparezca. Claro que hay que ver la luz al final del túnel (como dice mi madre: “Nunca es más oscuro que cuando va a amanecer”), pero primero hay que atravesar la oscuridad para llegar a esa luz. La forma en que vemos la vida sí marca la diferencia, pero aprenderlo lleva tiempo. Así que si caes y sientes que todo está mal, date permiso de vivirlo y sigue adelante. Esas caídas también forman parte del proceso.

    Hay personas sufriendo más que tú. Sí, pero eso no invalida tu dolor (ni el de otros). Habrá historias más duras, pero eso no significa que lo que tú sientes no importe. Tu dolor es válido. Siéntelo, pero no te quedes ahí. «Un día a la vez».

    Lo que te choca te checa. No siempre es así. Claro, somos espejos y a veces lo que nos molesta refleja algo que debemos trabajar. Pero hay cosas que duelen porque son injustas, porque nos recuerdan heridas o porque simplemente son maldad. Notarlo no significa que lo llevemos dentro, sino que es algo a sanar o comprender.

    Cuando estás alineada (o) nada te molesta. Qué mentira tan cruel. La consciencia no elimina lo humano, lo integra.

    El maestro llega cuando el alumno está listo. Quizá no, a veces el maestro llega a incomodarte, retarte y moverlo todo, justo para ayudarte a trascender.


    Ser positivos no es fingir que todo está bien, sino ser conscientes de que estamos en constante evolución. Como dijo José Ortega y Gasset: «Somos gerundio, no participio». No somos un producto terminado, sino seres en transformación constante.

    Y por favor, no olvidemos que cuando alguien esté pasando un momento difícil, no ocupa positivismo, ocupa apoyo. No se nos olvide, cuando alguien se está ahogando no es momento de enseñarle a nadar.  En ese momento no pidas que tome consciencia, si lo único que requiere es oxígeno.

    A veces el alma no está pidiendo una lección. Sólo está pidiendo una mano…

    Y deja te comparto algo positivo para finalizar:
    Claro que puedes con todo… pero no con todo a la vez.


    Muchas bendiciones 🙏🏽 recuerda: el mundo siempre necesitará de tu magia.

    Nos vemos en la próxima. Gracias, como siempre, por leerme y acompañarme en esta aventura. Sígueme y ayudame a compartir, por favor, y platícame lo que te pareció, te leo en los comentarios.

    Sígueme también en redes sociales:


    Un abrazo grande con mucho cariño 💕, bendiciones ✨
    María 💫🧚🏽‍♀️📚🍀❤️

  • Cuando todo lo demás falle… escribe con el corazón

    Me han preguntado por qué escribo. Para mí, hacerlo es una terapia. No es porque no sepa expresarme —créame, eso de hablar se me da bastante bien—, sino porque escribir es como pintar la realidad con otros colores. Es como inventar una historia que, a veces, puede ser incluso mejor que la vida misma.

    Si quiere buscar culpables, culpe a mis hermanas mayores. Ellas creen firmemente que escribo bien y ahí ando haciendo como que sí, porque lo dicen con tanto cariño, que hasta yo les creo.

    Además siempre he pensado que tengo algo que contar. Y créame, si le contara todo lo que he visto y vivido, no terminaríamos hoy. Aunque el drama ya no esté de moda, tengo historias de chile, de mole y de manteca, de esas que pintan la vida tal como es.

    Le cuento que hace muchos años, en un periódico de donde vivía, hacían un concurso de escritos a la madre y los ganadores se llevaban un viaje todo pagado, yo obtuve 2 viajes gracias a ellos. Ya ve que si deja escribir.

    Además hoy me está leyendo, que bendición la mía, que pueda llegar a personas tan increíbles como usted. (Gracias por no dejarme sola)

    Para mí, escribir es como para usted su deporte favorito o ese pasatiempo que disfruta sin sentirlo como obligación. Es mi manera de ser yo, entre líneas.

    Estoy convencida de que todos tenemos un escritor dentro. Uno que puede ayudarnos a crear historias que inspiren, que acompañen en momentos difíciles o, simplemente, que diviertan un rato.

    Ese es el fin de mis escritos: ayudar, aunque sea recordándole a alguien que siempre puede haber quien esté peor (jajaja). Es que uno da consejos y los escribe, no porque sepa de todo, es porque uno ya se amensó. Sí se puede escarmentar en cabeza ajena, de verdad si se puede.

    Escribir no es solo novelas o grandes textos literarios. También es una forma de recordar lo que nunca deberíamos olvidar. Por eso hoy quiero invitarle a un sencillo ejercicio, que sé puede ser una gran terapia:

    Diario de agradecimientos ✨

    No se trata de abrir un blog —aunque, si un día quiere hacerlo, avíseme y yo le ayudo—. Esto es algo más personal: escribir para no olvidar.

    Hágase un favor y consiga una libreta o cuaderno 📓. No importa si es nuevo, usado, bonito o sencillo. Lo importante es que siempre lo tenga a la mano, en su buró o junto a su cama. Decorelo o personalícelo, eso le ayudará a que lo sienta más cercano.

    Cada noche o cada mañana escriba algo por lo que se sienta agradecida o agradecido o algo que le haya hecho feliz. Quizá piense: “¿todos los días?, nadie es tan feliz como para agradecer diario”. Pero le aseguro que sí se puede. Empiece por lo básico: agradecer la vida, el simple hecho de respirar, la familia, el amor, el trabajo… Lo que sea, aunque parezca pequeño o insignificante, escríbalo.

    Eso sí: hágalo siempre a mano. La conexión entre cabeza, corazón y mano es poderosa y muy reveladora.

    Con el tiempo, este ejercicio le permitirá ver las cosas de una manera distinta. Le ayudará a descubrir lo bendecido o bendecida que es. Esta comprobado, que la gratitud reordena el cerebro y le cambia el foco, dejaremos de ver sólo lo malo.

    Al final, escribir es eso: un recordatorio de que siempre hay algo bueno en medio de todo. Regálese ese espacio y, cuando lo necesite, vuelva a leer sus palabras. Verá que la felicidad ya estaba ahí, esperando en una hoja en blanco.

    Además, nunca sabe… quizá se de cuenta que escribir también es lo suyo o un día descubra que, sin proponérselo, ha escrito la mejor historia: la de su propia vida.

    Y si alguna vez quiere contar su historia, pero siente que no puede escribirla, cuéntemela. Prometo darle forma bonita y compartirla aquí, porque toda historia merece ser contada.


    Gracias por leerme y por ser parte de esta aventura. Si puede apoyarme, suscríbase al blog, sólo ocupa correo, no pondré mucho gorro, lo prometo. Siganme en redes sociales, para que estén enterados de todo, sólo denle click:

    Nos vemos en la próxima, ah y no lo olvide…Sea feliz, se lo merece. 🌷 Y agradezca a la vida por ello.

    Un abrazo con mucho cariño…

    María 🍀💕📚✨

  • El amor es eso, que nos da el sabor a eternidad.

    ¿Ustedes creen qué el amor existe? Espero que sí lo crean. Yo si y además, creo que el amor hace que este mundo sea mejor.

    Por eso, hoy quiero contarles una historia que nació de esta pregunta. ¿Me acompañan…?

    Era un día cualquiera, en un lugar cualquiera, conversando con alguien muy especial.

    — María, ¿tú crees qué el amor existe?
    — Por supuesto. No creo que pudiera escribir si no lo creyera.
    — Ay, pero no empieces con tu amor a la vida, a la familia, a los amigos o esas cosas; ya te conozco. Me refiero al amor de pareja.
    — Claro que creo en el amor de pareja.
    — Es que, como nunca te he visto llorar o sufrir, pensé que no lo conocías.
    — (Me río, un poco más fuerte de lo esperado) Que tú no me hayas visto o que yo no camine por la vida con cara de sufrimiento, no significa que no crea en el amor. Además, ¿quién te dijo que amar es sinónimo de sufrir?
    — Es que mis amigas y yo hemos sufrido mucho por amor.
    — Lamento eso. Yo no creo que el amor sea sólo sufrimiento; al contrario, tiene momentos hermosos. Si todo es dolor, entonces no es amor.

    Ella tomó una taza, se dejó caer en el sillón y dijo:
    — Estoy lista.
    — ¿Para qué?
    — ¿Cómo que para qué? Para que me expliques, con detalle, qué es el amor para ti.
    — Ah, pues te lo resumo en tres cosas:
    1. El amor se demuestra, no sólo se dice. Un amor que vive únicamente de palabras, muere con los hechos.
    2. Lo que pidas en el amor, deberás ofrecerlo. Si quieres fidelidad, sé fiel.
    3. En el amor no somos medias naranjas. No somos la mitad de nada: somos personas completas que se hacen más felices juntas.

    — Qué bonito suena eso… pero cuéntame algo de ti. Dame un ejemplo que me haga creer que el amor existe.
    — Más que ejemplos míos, puedo darte momentos que me han demostrado que el amor es real. Todos son verdaderos, te lo prometo, pero no te diré  si alguno, varios o ninguno es mío; tú adivinarás… y tal vez luego te cuente la historia completa. ¿Te parece?

    — Me parece, estoy lista y emocionada por escucharte.

    — va…

    Como te decía, el amor son detalles y momentos que nos roban el aliento, que guardamos para siempre como instantes de eternidad.

    Como el chico que se enamoró de la nueva alumna el primer día que la vio en la preparatoria y supo que sería el amor de su vida. La trató como una princesa y le dio un noviazgo hermoso con todo lo que un amor de diecisiete años debe tener. Él le enseñó ese amor tierno y lindo que todos deberíamos vivir. Treinta años después, aunque no se quedaron juntos, él sigue regalándole alcatraces – que son sus flores favoritas – en cada cumpleaños, para que nunca olvide lo importante que siempre será para él… y que alguien la amará por toda la eternidad.

    O el estudiante de nuevo ingreso en la universidad, que se enamoró de una chica de otro salón y acordó con su mejor amigo que cada vez que ella pasara, él tararearía una canción para avisarle que estaba cerca y así poder verla. Ese mismo chico, la llenaba de detalles románticos, él le enseñó el amor a la antigua: con flores, serenatas, le escribía canciones y demostraba su amor en cualquier momento. Un día detuvo un evento y, en pleno escenario, le pidió que fuera su esposa, frente a todos. Su voz, desde ese momento y durante años, fue solo para ella, aunque cantara para miles. Él le enseñó lo que es ese amor romántico y de cuentos de hadas.

    O el hombre que conoció a una joven que acababa de perder a su padre, y se quedó con ella hasta que sanó sus heridas. Ese hombre galante y con una templanza tan grande como su altura, la enfrentó a sus miedos. No para asustarla, si no, para sanarlos; como cuando la acompañó a lanzarse de un bungee, la respaldo y la cuidó, aunque a ella le aterraban las alturas. En una ocasión le mostró lo linda que era y le enseñó lo que él y todos veían en ella, la puso frente a un espejo para mostrarle lo hermosa que era… no para desnudar su cuerpo, sino para sanar su alma y su seguridad. Él le enseñó lo que es el amor protector y de cuidado, ese que te hace resurgir de las cenizas.

    O el joven que sufrió un accidente al caer de un segundo piso y perdió parte de la memoria. Pidió ver a su exnovia —aunque hacía tiempo que no estaban juntos— para decirle que sólo a ella recordaba y que aún la amaba. No recordaba a su pareja actual ni a muchos amigos, pero a ella, sí. Tiempo después le confesó: “Sé que ya no estamos juntos, pero ni el peor golpe me hará olvidarme de ti”. Enseñándole que el amor no se recuerda, se siente y se lleva en cada pedacito de uno.

    O aquel hombre que, desde un escenario, vio a una mujer entre la multitud y, con una sola mirada, le regaló una de las mejores cosas que una persona puede regalar, el haberla visto. Él le enseñó lo que es el amor de las canciones románticas que él cantaba. Al verla, supo que por fin había encontrado, a quien sus canciones le habían contado. Él siempre está rodeado de muchas mujeres, pero en ese instante sólo podía verla a ella, como si sólo existieran ellos dos, fue un instante mágico, igual que una hermosa canción, un breve momento, pero que lo recordarían por siempre.

    O el que conoció a una mujer y, sin que fueran nada, un día comprobó que ellos habían compartido una historia en otra vida. No preguntes bien como lo supo, pero él lo sabía y lo sentía. Y aunque ellos ya tenían sus historias en otra parte, él le contó y le prometió que se quedaría a su lado, para cuidarla de lejos y así lo ha cumplido. Y aunque supiera que en esta vida no les tocaba estar juntos, en otra vida su amor había sido tan fuerte, que alcanzaba para toda la eternidad. Mostrándole un amor en donde no tenían que estar juntos, para confirmar que puede ser eterno.

    O quizá se trate de esa pareja que hace 19 años se conocieron: él con un uniforme que lo hacía ver protector y ella, una veinteañera que aún miraba la vida color de rosa. Aunque quisieron, el destino no les permitió estar juntos. Hoy los vuelve a unir, ya no tan jóvenes, ya no tan idealistas y si más realistas, en medio del caos y las heridas que deja la vida adulta. Han aprendido a construir un amor maduro: menos soñador, pero más solidario; ese que sostiene cuando el mundo se derrumba y el dolor pesa. Aún cuando no es romántico; él, le dio la mayor prueba de amor con una simple frase: «me quiero quedar», incluso con todo en contra, aún de ellos mismos. Él le mostró ese amor adulto, que ella aún no entiende bien, pero que quizá, solo quizá, si saben cuidarlo, pueda quedarse para siempre.

    Y así podría seguir contándote mil ejemplos más. Algunos, quizá no parezcan sacados de un libro de cuentos o una romántica novela, pero que te comprueban que el amor existe; como quien te ha sacado de un apuro o quién te abraza fuerte para pegar tus partes rotas o quién simplemente está ahí, para escucharte y para que sepas que no estás sola. Porque de eso se trata, que aún los detalles cotidianos te confirmen, que el amor existe y que este hace la vida más hermosa.

    — ¡Wow! … María, no sabría decir cuál es tu historia… pero si todas son reales, deberías escribirlas todas.
    — Tal vez algún día lo haga. Lo importante es que sepas que el amor no tiene por qué doler. Que, es para siempre, y aunque a veces cambie de cuerpo… no cambiará de esencia.

    El mundo, por difícil que parezca, sigue moviéndose por amor. Y el amor nos recuerda que estamos vivos. Porque, al final, como dice la frase: “La vida no se mide por las veces que respiramos, sino por los momentos que nos dejan sin aliento”.

    Y así terminó nuestra charla. No insistió más en saber cuál era mi historia. Pero tú, ¿cuál crees que pueda ser? Pueda ser una o varias o quizá ninguna… O mejor aún, quizá mi gran historia de amor aún está por escribirse.

    Te propongo algo ¿Qué tal si un día me cuentas tu historia y la escribimos? Porque todas las historias de amor merecen ser escritas y convertirse en una novela, que se quede para la eternidad.

    Así que espero tu historia. Y gracias siempre por leerme…  nos vemos en la próxima.


    Un abrazo con cariño…

    María ✨💕📚🍀

  • Aprovecha el ahora… Por si acaso el luego no llega.

    Hace unos días me robaron mi celular; prometo que esto no se trata de eso, ni haremos más drama del necesario. Lo interesante es lo sucedido después de ello.

    Yo acostumbraba a eliminar de mis contactos a quien creía que ya no debía estar en mi vida o a quien yo ya no aportaba nada en la suya. Pero, si podía, dejaba algún rastro: una conversación, una foto o algo “por si acaso” algún día se necesitaba.

    Con la pérdida del celular, se fueron varios “por si acaso”, que ya no pude recuperar, pero confieso que entendí, que ya no eran necesarios…

    Me di cuenta que iba por la vida dejando asuntos sin cerrar o con una rendijita abierta, “por si acaso”. Esperando que todo fuera igual que antes, como si pudiera reparar algo que ya no funcionaba o con la esperanza de que nada cambiara. Aferrada, como buena Tauro, a que todo siguiera igual.

    Y muchas veces no disfrutaba el ahora, por el constante esperar ese “por si acaso”. Como ese pantalón que guardamos por si acaso adelgazamos, sin darnos cuenta que quizá exista un vestido o una camisa que ahora nos hacen ver espectaculares, así como somos.

    O esa vajilla que guardan nuestras madres para ocasiones especiales, cuando la vida ya es en sí, una ocasión especial.

    Le tenemos tanto miedo a cerrar ciclos, y en realidad creo que a lo que uno le teme no es a empezar de nuevo, sino a poner punto final a lo de siempre.

    Quizá le tenemos miedo a sanar los viejos miedos y crear una nueva versión de nosotros mismos, sin saber que siempre es un buen momento para comenzar una nueva historia.

    No tengas miedo de terminar y empezar de nuevo; te prometo que tu nueva historia puede gustarte más que la anterior.

    No dejes sin hacer nada que te haga feliz: di lo que quieres, ve a ese lugar que deseas, manda ese mensaje y aventúrate a aquello que suena tan raro, que te pone la piel “chinita” de sólo pensarlo.

    Así que no temas a cerrar lo que ya no es. No vaya a ser que el destino llegue y te «robe» tus por si acaso y no sepas que hacer. No lo olvides: la vida es ahora… y el para siempre es hoy.

    Por si acaso… Te mando muchos abrazos, por si los llegas a requerir. Bendiciones.

    Con cariño… 

    María 📚 🍀 ✨💕

  • De aviones y otras historias. ✈️

    Que la vida siempre te conduzca al lugar donde tu corazón sonría.

    ✈️❤️ Los aeropuertos son para mí un remolino de emociones. A veces siento que, tras cada despedida, podría no volver a ver a esa persona. Y, sin embargo, en el mismo instante, nace la certeza de que una gran aventura está a punto de comenzar. Quien ha viajado sabe que siempre hay un momento para partir… y otro para regresar.

    Me fascina mirar los rostros que se cruzan conmigo: la chispa del logro, la libertad que se dibuja en una sonrisa, la ilusión de unas vacaciones soñadas o el brillo en los ojos de quien va a abrazar a su amor. Me pregunto a dónde irán, que hay detrás de ellos y me pierdo en imaginar historias, inventar finales y crear mundos. Así, entre pasillos y maletas, el tiempo vuela sin que lo note.

    A veces, al ver a alguien llorar, siento un nudo en la garganta. Intuyo que ese dolor es tan profundo que parece apretar el corazón.

    Sé que cada despedida puede convertirse en una gran aventura. Pero tengo que confesar, que para ser una mujer de viajes, las despedidas siguen haciéndome pedacitos el corazón. Aunque creo que los aeropuertos y los viajes me han ayudado a entender que todo tiene su espacio y su tiempo. Hay viajes o personas que duran en tu vida días, meses, años o toda la vida … Y está bien. Todo tiene un propósito en esta vida y por ello un tiempo y un viaje para cumplirlo

    La vida no es mantenerse sólo en un lugar o estar siempre haciendo lo mismo, ni siquiera es el destino de llegada. La vida es el viaje, la vida es agarrar tu maleta y decir que sí a la gran aventura que viene.

    Esos viajes te llevan a conocer lugares increíbles y personas extraordinarias. Como ese rostro que me gusta buscar entre la multitud y las terminales, ese que me encantaría volver a ver. Y que sé, si el destino quiere, un aeropuerto sería el lugar perfecto para reencontrarnos.

    O quizá, solo quizá, el amor decida cruzar por aquí, como lo hizo con mis padres, que se cruzaron en un aeropuerto y así comenzaron su historia juntos. Algún día les contaré esa anécdota, y entonces entenderán por qué mi fascinación por los aeropuertos.

    Como ya habrán notado, soy una viajera que aún conserva la mirada limpia de quien ve el mundo por primera vez. Casi siempre viajo sola, y no espero compañía en todos mis caminos. Lo que me hace realmente feliz es que me reciban con alegría cuando regreso y saber que siempre hay un lugar a dónde regresar. Porque como dice mi madre, lo mejor de los viajes es regresar a casa.

    Así que, cuando tengas la oportunidad de viajar —aunque sea a un lugar cercano— y de mirarlo todo con ojos nuevos… hazlo. Te prometo que algo en ti no volverá a ser igual.

    «Porque todos tenemos un sitio al que queremos regresar». ❤️✈️

    Un abrazo con cariño …

    María 📚 ✨♥️🍀

  • Del tamaño de tu cruz, es el tamaño de tu sombra.

    Vaya frase que me ha dicho mi psicóloga: del tamaño de nuestra cruz, es el tamaño de nuestra sombra.

    Pero, ¿qué quiere decir esto? Habrá varias interpretaciones, pero yo he entendido que del tamaño de tu don, de tu bendición o de tu luz, es en proporción el tamaño de tu oscuridad o tu responsabilidad.

    ¡Ah, verdad! 😱 así me quedé yo. Cuando los dones o luz se nos fueron otorgados, en esa misma proporción hay un lado oscuro, que es parte de nuestra esencia.

    Te daré un ejemplo, ¿has escuchado sobre la madre Teresa? Fue una religiosa referente en la iglesia católica, bondadosa y muy solidaria; tiene frases, enseñanzas y oraciones que hoy siguen dictando el comportamiento de muchas personas, aún no creyentes. Pero quienes la conocieron mencionaron que era dura de carácter, regañona y un tanto temperamental. Si nos basamos en sus enseñanzas y su luz, jamás creeríamos que tenía un lado oscuro. Pero sí tenía y eso no le quita ni le resta importancia a su impacto. Al contrario, para mí, la vuelve más real y digna de seguir.

    Le tenemos tanto miedo a ese lado oscuro, que intentamos esconderlo y juzgamos duramente a quien no logra hacerlo. Pero se requiere esa oscuridad, para que el brillo de nuestra luz sea más intenso.

    Por favor, no malinterprete mis sugerencias, no estoy diciendo que ande con su oscuridad por el mundo como si nada. No, no, no, lo que digo, es que debemos entender que al conocer nuestro nivel de «maldad» también sabremos cómo controlarlo. No se puede manejar, algo que no se conoce.

    Cuando entendemos que es más fácil ser «malo» o estar enojado que mostrarse triste, porque la tristeza nos hace sentir vulnerables, mientras que el enojo nos protege con una coraza emocional. También podremos entender por qué hay tanta gente que va por la vida con esa cara de pocos amigos. Quizá, sólo quizá, la maldad de alguien es el reflejo de su sufrimiento.

    Y con esto tampoco digo, que uno puede ir tolerando la «maldad» de la gente, sólo porque está triste. Pero comprender esto, también nos ayudará a no tomar de forma personal una ofensa y mucho menos lastimarnos por su comportamiento.

    Todos llevamos nuestras propias alegrías y desafíos, y necesitamos trabajar y lidiar con nuestros fantasmas y demonios de manera segura. Para encontrar la luz, aún en medio de la oscuridad.

    Así que por favor, no te juzgues tan duro, ni a los demás cuando llega a manifestarse nuestro lado oscuro; te será más llevadero saber, que es el reflejo de la gran luz que tienes o tenemos en nosotros.

    Recordemos que el equilibrio no está en negar nuestro lado oscuro, sino en aprender a vivir con él, sin dejar que opaque nuestra luz.

    Como siempre, tu opinión es la más importante, así que cuéntame, ¿Qué opinas?, ¿te resuena la frase?, ¿Conoces tu lado oscuro?… ¿Te parece si me cuentas en los comentarios?

    Muchas gracias por dedicarme tu tiempo y por leerme. Estoy emocionada por nuestro próximo encuentro.

    Ah, y recuerda, ¡la magia y la luz somos nosotros! ✨️

    Con cariño…

    María 📚🍀✨💕

    https://www.instagram.com/elmundosegunmaria?igsh=Z2tqcXI2OGg3bzBh

  • Mi frase favorita en los últimos meses y quizá, en los últimos años, una de mis mejores herramientas de defensa, no sólo para no salir herida, sino para no herir o no herirme.

    No es para tanto, era mi salida fácil, cuando algo se ponía intenso o simplemente no sabía qué hacer. Fue mi herramienta para no darme cuenta, de que se estaba cayendo a pedacitos, todo lo que yo creía era mi realidad.

    Hasta que un día mi psicóloga dijo: María, ¿hasta cuándo te permitirás aceptar, que sí es para tanto? Que tu tristeza es válida, que tu frustración es real, que no debieron tratarte así y lo que es peor, que no debiste tratarte así.

    Vamos por la vida, intentando restarle sentido a algunas cosas o situaciones que duelen, escondiéndolas bajo un «no es para tanto» y que luego resulta ser para mucho.

    Quizá nos haría bien, entender que si es para tanto y no sólo me refiero a no tolerar injusticias o a menospreciar nuestro dolor; sino también a saber que en ocasiones sí es para tanto, luchar por lo que queremos o por lo que soñamos, aunque parezca un disparate. Es darle el peso justo a las cosas.

    Y ojo, no es que quiera que ahora todos seamos dramáticos, que, por cierto, a mí eso se me da bien; no, no es por ahí. Es que todos deberíamos darle el peso justo a las cosas y lo más importante, permitirnos sentir.

    Cuando te permites sentir, lo que sea o parezca malo: dolor, tristeza, amargura, ira… también es mucho más rápido y fácil salir de ese sentimiento. Somos humanos y es necesario serlo, no somos superdotados, ni extraterrestres, para no sentir dolor o tristeza. Pero sí podemos permitirnos sentirlo, darles sus 5 minutos de fama y continuar con lo que verdaderamente importa.

    Resulta que acumulamos tantas cosas, que luego una que parece sencilla, insignificante y «no es para tanto», termina siendo casi un tsunami. Como dice la famosa frase «fue la gota que derramó el vaso» y no fue la gotita, es que el vaso estaba muy lleno.

    ¿Qué hacemos con esto? Primero darnos un espacio, no sólo para sentirlo, sino para analizarlo y conocerlo. Pon tu atención, donde quieras encontrar la solución. Ya que lo sentimos;- por cierto, tratemos de estar en un lugar seguro y que esto no dañe a nadie más-.

    Ya que lo identificamos, lo dialogamos internamente, darle su espacio para que se vaya y al final transformarlo, no sólo en aprendizaje, también puede ser arte. A veces, las obras más bellas nacen de las tragedias mas profundas.

    Esto no sólo para nosotros mismos, también para los demás. Jamás permitamos que nuestro dolor, invalide el dolor de los demás.

    Demos las gracias, si alguien nos hizo daño, no a la persona, sino a la situación que nos permitió crecer y avanzar en este largo camino… de ser mejores. Y si nosotros lo hicimos, intentemos remediarlo o por lo menos ofrecer una disculpa. Es de sabios pedir perdón.

    Y tú, ¿cuándo te has dicho, no es para tanto y resultó que sí?

    Nadie llevamos una vida fácil, pero podemos hacerla feliz, así que vive tus, sí es para tanto con intensidad y trata siempre de ser muy feliz.

    Gracias por leerme. Polvitos mágicos ✨️… y no lo olvide, la verdadera magia eres tú.

    Con cariño …

    María 📚🍀✨💕.

  • Hace unos días, alguien me dijo, «Bueno mujer, tú necesitas una limpia» y finalizó «Y regresar la mala vibra».

    Y mi respuesta fue: no, aunque pasen cosas terribles, uno simplemente debe elegir aprender y soltar todo eso a la justicia divina, será ella quien se encargue de lo demás.

    Es que, realmente creo lo que dicen, eso de que nosotros escogemos a las personas y situaciones que nos traerán los retos (problemas) necesarios para nuestra evolución.

    Sé que suena muy sangrón y muy en este asunto de ser evolucionado. Pero no lo es, se lo prometo, es más sencillo de lo que parece. Se trata de ser consciente, primero de que lo «malo» que suceda es parte de crecer. Y segundo, sí, la maldad y la mala vibra existen, en realidad coexistimos, están ambas partes dentro de nosotros mismos. Digamos que no somos malos ni buenos, somos personas que hacemos cosas buenas o malas y todos los días elegimos cuál utilizar (elija la bondad siempre, por favor 🙏🏽).

    Todo lo extraño o dañino a lo que nos enfrentamos, es parte de una receta divina, para ser mejores. Punto importante: con esto no digo que no sienta o no se moleste, hágalo si quiere, pero en un lugar seguro y sólo por un instante. Cuando nos permitimos sentir, es más rápido salir de ahí.

    Así que la próxima vez, que se enfrente a una situación difícil, voltee arriba ( o a lo que usted crea) y diga: Gracias, porque sé que después de esto, seré mejor; sólo dame paciencia y valentía para afrontarlo con el menor daño posible y no me sueltes de tu mano

    Y venga, a enfrentarlo, no será sencillo pero cuando uno entra a situaciones complicadas, elige que hacer con ellas; porque hay una línea muy delgada, que separa el lado oscuro del luminoso, quien cae del lado negro, suele no regresar igual, se vuelve amargado y el dolor, hace que generemos más dolor. Pero quien decide afrontarlo con valentía y con la firme convicción de que aprenderá algo, le prometo que uno regresa inevitablemente mejor.

    Así que pide mucha sabiduría, no sólo para aprender, sino para que pase rápido. Entre más rápido aprendamos la lección y el para qué, más rápido mejorará todo. La situación no es el problema, el problema es que hacemos con ella.

    Recuerde, «la persona en que se va a convertir después de eso, será divina» (ah, pero sólo si usted quiere).

    Bendiga la enorme oportunidad que le da quien pueda dejarlo por un momento en la oscuridad, porque le obligará a encender su luz interior. Y eso mi querid@ amig@ es una fortuna.

    Bendiciones siempre y que sus aprendizajes sean rápidos. Dijo una de mis alumnas, tan sencillas como las materias de la maestra María 🤭🫣

    Abracitos 😉✨️

    Con cariño…

    María 📚❤️✨🍀