• El amor es eso, que nos da el sabor a eternidad.

    ¿Ustedes creen qué el amor existe? Espero que sí lo crean. Yo si y además, creo que el amor hace que este mundo sea mejor.

    Por eso, hoy quiero contarles una historia que nació de esta pregunta. ¿Me acompañan…?

    Era un día cualquiera, en un lugar cualquiera, conversando con alguien muy especial.

    — María, ¿tú crees qué el amor existe?
    — Por supuesto. No creo que pudiera escribir si no lo creyera.
    — Ay, pero no empieces con tu amor a la vida, a la familia, a los amigos o esas cosas; ya te conozco. Me refiero al amor de pareja.
    — Claro que creo en el amor de pareja.
    — Es que, como nunca te he visto llorar o sufrir, pensé que no lo conocías.
    — (Me río, un poco más fuerte de lo esperado) Que tú no me hayas visto o que yo no camine por la vida con cara de sufrimiento, no significa que no crea en el amor. Además, ¿quién te dijo que amar es sinónimo de sufrir?
    — Es que mis amigas y yo hemos sufrido mucho por amor.
    — Lamento eso. Yo no creo que el amor sea sólo sufrimiento; al contrario, tiene momentos hermosos. Si todo es dolor, entonces no es amor.

    Ella tomó una taza, se dejó caer en el sillón y dijo:
    — Estoy lista.
    — ¿Para qué?
    — ¿Cómo que para qué? Para que me expliques, con detalle, qué es el amor para ti.
    — Ah, pues te lo resumo en tres cosas:
    1. El amor se demuestra, no sólo se dice. Un amor que vive únicamente de palabras, muere con los hechos.
    2. Lo que pidas en el amor, deberás ofrecerlo. Si quieres fidelidad, sé fiel.
    3. En el amor no somos medias naranjas. No somos la mitad de nada: somos personas completas que se hacen más felices juntas.

    — Qué bonito suena eso… pero cuéntame algo de ti. Dame un ejemplo que me haga creer que el amor existe.
    — Más que ejemplos míos, puedo darte momentos que me han demostrado que el amor es real. Todos son verdaderos, te lo prometo, pero no te diré  si alguno, varios o ninguno es mío; tú adivinarás… y tal vez luego te cuente la historia completa. ¿Te parece?

    — Me parece, estoy lista y emocionada por escucharte.

    — va…

    Como te decía, el amor son detalles y momentos que nos roban el aliento, que guardamos para siempre como instantes de eternidad.

    Como el chico que se enamoró de la nueva alumna el primer día que la vio en la preparatoria y supo que sería el amor de su vida. La trató como una princesa y le dio un noviazgo hermoso con todo lo que un amor de diecisiete años debe tener. Él le enseñó ese amor tierno y lindo que todos deberíamos vivir. Treinta años después, aunque no se quedaron juntos, él sigue regalándole alcatraces – que son sus flores favoritas – en cada cumpleaños, para que nunca olvide lo importante que siempre será para él… y que alguien la amará por toda la eternidad.

    O el estudiante de nuevo ingreso en la universidad, que se enamoró de una chica de otro salón y acordó con su mejor amigo que cada vez que ella pasara, él tararearía una canción para avisarle que estaba cerca y así poder verla. Ese mismo chico, la llenaba de detalles románticos, él le enseñó el amor a la antigua: con flores, serenatas, le escribía canciones y demostraba su amor en cualquier momento. Un día detuvo un evento y, en pleno escenario, le pidió que fuera su esposa, frente a todos. Su voz, desde ese momento y durante años, fue solo para ella, aunque cantara para miles. Él le enseñó lo que es ese amor romántico y de cuentos de hadas.

    O el hombre que conoció a una joven que acababa de perder a su padre, y se quedó con ella hasta que sanó sus heridas. Ese hombre galante y con una templanza tan grande como su altura, la enfrentó a sus miedos. No para asustarla, si no, para sanarlos; como cuando la acompañó a lanzarse de un bungee, la respaldo y la cuidó, aunque a ella le aterraban las alturas. En una ocasión le mostró lo linda que era y le enseñó lo que él y todos veían en ella, la puso frente a un espejo para mostrarle lo hermosa que era… no para desnudar su cuerpo, sino para sanar su alma y su seguridad. Él le enseñó lo que es el amor protector y de cuidado, ese que te hace resurgir de las cenizas.

    O el joven que sufrió un accidente al caer de un segundo piso y perdió parte de la memoria. Pidió ver a su exnovia —aunque hacía tiempo que no estaban juntos— para decirle que sólo a ella recordaba y que aún la amaba. No recordaba a su pareja actual ni a muchos amigos, pero a ella, sí. Tiempo después le confesó: “Sé que ya no estamos juntos, pero ni el peor golpe me hará olvidarme de ti”. Enseñándole que el amor no se recuerda, se siente y se lleva en cada pedacito de uno.

    O aquel hombre que, desde un escenario, vio a una mujer entre la multitud y, con una sola mirada, le regaló una de las mejores cosas que una persona puede regalar, el haberla visto. Él le enseñó lo que es el amor de las canciones románticas que él cantaba. Al verla, supo que por fin había encontrado, a quien sus canciones le habían contado. Él siempre está rodeado de muchas mujeres, pero en ese instante sólo podía verla a ella, como si sólo existieran ellos dos, fue un instante mágico, igual que una hermosa canción, un breve momento, pero que lo recordarían por siempre.

    O el que conoció a una mujer y, sin que fueran nada, un día comprobó que ellos habían compartido una historia en otra vida. No preguntes bien como lo supo, pero él lo sabía y lo sentía. Y aunque ellos ya tenían sus historias en otra parte, él le contó y le prometió que se quedaría a su lado, para cuidarla de lejos y así lo ha cumplido. Y aunque supiera que en esta vida no les tocaba estar juntos, en otra vida su amor había sido tan fuerte, que alcanzaba para toda la eternidad. Mostrándole un amor en donde no tenían que estar juntos, para confirmar que puede ser eterno.

    O quizá se trate de esa pareja que hace 19 años se conocieron: él con un uniforme que lo hacía ver protector y ella, una veinteañera que aún miraba la vida color de rosa. Aunque quisieron, el destino no les permitió estar juntos. Hoy los vuelve a unir, ya no tan jóvenes, ya no tan idealistas y si más realistas, en medio del caos y las heridas que deja la vida adulta. Han aprendido a construir un amor maduro: menos soñador, pero más solidario; ese que sostiene cuando el mundo se derrumba y el dolor pesa. Aún cuando no es romántico; él, le dio la mayor prueba de amor con una simple frase: «me quiero quedar», incluso con todo en contra, aún de ellos mismos. Él le mostró ese amor adulto, que ella aún no entiende bien, pero que quizá, solo quizá, si saben cuidarlo, pueda quedarse para siempre.

    Y así podría seguir contándote mil ejemplos más. Algunos, quizá no parezcan sacados de un libro de cuentos o una romántica novela, pero que te comprueban que el amor existe; como quien te ha sacado de un apuro o quién te abraza fuerte para pegar tus partes rotas o quién simplemente está ahí, para escucharte y para que sepas que no estás sola. Porque de eso se trata, que aún los detalles cotidianos te confirmen, que el amor existe y que este hace la vida más hermosa.

    — ¡Wow! … María, no sabría decir cuál es tu historia… pero si todas son reales, deberías escribirlas todas.
    — Tal vez algún día lo haga. Lo importante es que sepas que el amor no tiene por qué doler. Que, es para siempre, y aunque a veces cambie de cuerpo… no cambiará de esencia.

    El mundo, por difícil que parezca, sigue moviéndose por amor. Y el amor nos recuerda que estamos vivos. Porque, al final, como dice la frase: “La vida no se mide por las veces que respiramos, sino por los momentos que nos dejan sin aliento”.

    Y así terminó nuestra charla. No insistió más en saber cuál era mi historia. Pero tú, ¿cuál crees que pueda ser? Pueda ser una o varias o quizá ninguna… O mejor aún, quizá mi gran historia de amor aún está por escribirse.

    Te propongo algo ¿Qué tal si un día me cuentas tu historia y la escribimos? Porque todas las historias de amor merecen ser escritas y convertirse en una novela, que se quede para la eternidad.

    Así que espero tu historia. Y gracias siempre por leerme…  nos vemos en la próxima.


    Un abrazo con cariño…

    María ✨💕📚🍀

  • Aprovecha el ahora… Por si acaso el luego no llega.

    Hace unos días me robaron mi celular; prometo que esto no se trata de eso, ni haremos más drama del necesario. Lo interesante es lo sucedido después de ello.

    Yo acostumbraba a eliminar de mis contactos a quien creía que ya no debía estar en mi vida o a quien yo ya no aportaba nada en la suya. Pero, si podía, dejaba algún rastro: una conversación, una foto o algo “por si acaso” algún día se necesitaba.

    Con la pérdida del celular, se fueron varios “por si acaso”, que ya no pude recuperar, pero confieso que entendí, que ya no eran necesarios…

    Me di cuenta que iba por la vida dejando asuntos sin cerrar o con una rendijita abierta, “por si acaso”. Esperando que todo fuera igual que antes, como si pudiera reparar algo que ya no funcionaba o con la esperanza de que nada cambiara. Aferrada, como buena Tauro, a que todo siguiera igual.

    Y muchas veces no disfrutaba el ahora, por el constante esperar ese “por si acaso”. Como ese pantalón que guardamos por si acaso adelgazamos, sin darnos cuenta que quizá exista un vestido o una camisa que ahora nos hacen ver espectaculares, así como somos.

    O esa vajilla que guardan nuestras madres para ocasiones especiales, cuando la vida ya es en sí, una ocasión especial.

    Le tenemos tanto miedo a cerrar ciclos, y en realidad creo que a lo que uno le teme no es a empezar de nuevo, sino a poner punto final a lo de siempre.

    Quizá le tenemos miedo a sanar los viejos miedos y crear una nueva versión de nosotros mismos, sin saber que siempre es un buen momento para comenzar una nueva historia.

    No tengas miedo de terminar y empezar de nuevo; te prometo que tu nueva historia puede gustarte más que la anterior.

    No dejes sin hacer nada que te haga feliz: di lo que quieres, ve a ese lugar que deseas, manda ese mensaje y aventúrate a aquello que suena tan raro, que te pone la piel “chinita” de sólo pensarlo.

    Así que no temas a cerrar lo que ya no es. No vaya a ser que el destino llegue y te «robe» tus por si acaso y no sepas que hacer. No lo olvides: la vida es ahora… y el para siempre es hoy.

    Por si acaso… Te mando muchos abrazos, por si los llegas a requerir. Bendiciones.

    Con cariño… 

    María 📚 🍀 ✨💕

  • De aviones y otras historias. ✈️

    Que la vida siempre te conduzca al lugar donde tu corazón sonría.

    ✈️❤️ Los aeropuertos son para mí un remolino de emociones. A veces siento que, tras cada despedida, podría no volver a ver a esa persona. Y, sin embargo, en el mismo instante, nace la certeza de que una gran aventura está a punto de comenzar. Quien ha viajado sabe que siempre hay un momento para partir… y otro para regresar.

    Me fascina mirar los rostros que se cruzan conmigo: la chispa del logro, la libertad que se dibuja en una sonrisa, la ilusión de unas vacaciones soñadas o el brillo en los ojos de quien va a abrazar a su amor. Me pregunto a dónde irán, que hay detrás de ellos y me pierdo en imaginar historias, inventar finales y crear mundos. Así, entre pasillos y maletas, el tiempo vuela sin que lo note.

    A veces, al ver a alguien llorar, siento un nudo en la garganta. Intuyo que ese dolor es tan profundo que parece apretar el corazón.

    Sé que cada despedida puede convertirse en una gran aventura. Pero tengo que confesar, que para ser una mujer de viajes, las despedidas siguen haciéndome pedacitos el corazón. Aunque creo que los aeropuertos y los viajes me han ayudado a entender que todo tiene su espacio y su tiempo. Hay viajes o personas que duran en tu vida días, meses, años o toda la vida … Y está bien. Todo tiene un propósito en esta vida y por ello un tiempo y un viaje para cumplirlo

    La vida no es mantenerse sólo en un lugar o estar siempre haciendo lo mismo, ni siquiera es el destino de llegada. La vida es el viaje, la vida es agarrar tu maleta y decir que sí a la gran aventura que viene.

    Esos viajes te llevan a conocer lugares increíbles y personas extraordinarias. Como ese rostro que me gusta buscar entre la multitud y las terminales, ese que me encantaría volver a ver. Y que sé, si el destino quiere, un aeropuerto sería el lugar perfecto para reencontrarnos.

    O quizá, solo quizá, el amor decida cruzar por aquí, como lo hizo con mis padres, que se cruzaron en un aeropuerto y así comenzaron su historia juntos. Algún día les contaré esa anécdota, y entonces entenderán por qué mi fascinación por los aeropuertos.

    Como ya habrán notado, soy una viajera que aún conserva la mirada limpia de quien ve el mundo por primera vez. Casi siempre viajo sola, y no espero compañía en todos mis caminos. Lo que me hace realmente feliz es que me reciban con alegría cuando regreso y saber que siempre hay un lugar a dónde regresar. Porque como dice mi madre, lo mejor de los viajes es regresar a casa.

    Así que, cuando tengas la oportunidad de viajar —aunque sea a un lugar cercano— y de mirarlo todo con ojos nuevos… hazlo. Te prometo que algo en ti no volverá a ser igual.

    «Porque todos tenemos un sitio al que queremos regresar». ❤️✈️

    Un abrazo con cariño …

    María 📚 ✨♥️🍀

  • Del tamaño de tu cruz, es el tamaño de tu sombra.

    Vaya frase que me ha dicho mi psicóloga: del tamaño de nuestra cruz, es el tamaño de nuestra sombra.

    Pero, ¿qué quiere decir esto? Habrá varias interpretaciones, pero yo he entendido que del tamaño de tu don, de tu bendición o de tu luz, es en proporción el tamaño de tu oscuridad o tu responsabilidad.

    ¡Ah, verdad! 😱 así me quedé yo. Cuando los dones o luz se nos fueron otorgados, en esa misma proporción hay un lado oscuro, que es parte de nuestra esencia.

    Te daré un ejemplo, ¿has escuchado sobre la madre Teresa? Fue una religiosa referente en la iglesia católica, bondadosa y muy solidaria; tiene frases, enseñanzas y oraciones que hoy siguen dictando el comportamiento de muchas personas, aún no creyentes. Pero quienes la conocieron mencionaron que era dura de carácter, regañona y un tanto temperamental. Si nos basamos en sus enseñanzas y su luz, jamás creeríamos que tenía un lado oscuro. Pero sí tenía y eso no le quita ni le resta importancia a su impacto. Al contrario, para mí, la vuelve más real y digna de seguir.

    Le tenemos tanto miedo a ese lado oscuro, que intentamos esconderlo y juzgamos duramente a quien no logra hacerlo. Pero se requiere esa oscuridad, para que el brillo de nuestra luz sea más intenso.

    Por favor, no malinterprete mis sugerencias, no estoy diciendo que ande con su oscuridad por el mundo como si nada. No, no, no, lo que digo, es que debemos entender que al conocer nuestro nivel de «maldad» también sabremos cómo controlarlo. No se puede manejar, algo que no se conoce.

    Cuando entendemos que es más fácil ser «malo» o estar enojado que mostrarse triste, porque la tristeza nos hace sentir vulnerables, mientras que el enojo nos protege con una coraza emocional. También podremos entender por qué hay tanta gente que va por la vida con esa cara de pocos amigos. Quizá, sólo quizá, la maldad de alguien es el reflejo de su sufrimiento.

    Y con esto tampoco digo, que uno puede ir tolerando la «maldad» de la gente, sólo porque está triste. Pero comprender esto, también nos ayudará a no tomar de forma personal una ofensa y mucho menos lastimarnos por su comportamiento.

    Todos llevamos nuestras propias alegrías y desafíos, y necesitamos trabajar y lidiar con nuestros fantasmas y demonios de manera segura. Para encontrar la luz, aún en medio de la oscuridad.

    Así que por favor, no te juzgues tan duro, ni a los demás cuando llega a manifestarse nuestro lado oscuro; te será más llevadero saber, que es el reflejo de la gran luz que tienes o tenemos en nosotros.

    Recordemos que el equilibrio no está en negar nuestro lado oscuro, sino en aprender a vivir con él, sin dejar que opaque nuestra luz.

    Como siempre, tu opinión es la más importante, así que cuéntame, ¿Qué opinas?, ¿te resuena la frase?, ¿Conoces tu lado oscuro?… ¿Te parece si me cuentas en los comentarios?

    Muchas gracias por dedicarme tu tiempo y por leerme. Estoy emocionada por nuestro próximo encuentro.

    Ah, y recuerda, ¡la magia y la luz somos nosotros! ✨️

    Con cariño…

    María 📚🍀✨💕

    https://www.instagram.com/elmundosegunmaria?igsh=Z2tqcXI2OGg3bzBh

  • Mi frase favorita en los últimos meses y quizá, en los últimos años, una de mis mejores herramientas de defensa, no sólo para no salir herida, sino para no herir o no herirme.

    No es para tanto, era mi salida fácil, cuando algo se ponía intenso o simplemente no sabía qué hacer. Fue mi herramienta para no darme cuenta, de que se estaba cayendo a pedacitos, todo lo que yo creía era mi realidad.

    Hasta que un día mi psicóloga dijo: María, ¿hasta cuándo te permitirás aceptar, que sí es para tanto? Que tu tristeza es válida, que tu frustración es real, que no debieron tratarte así y lo que es peor, que no debiste tratarte así.

    Vamos por la vida, intentando restarle sentido a algunas cosas o situaciones que duelen, escondiéndolas bajo un «no es para tanto» y que luego resulta ser para mucho.

    Quizá nos haría bien, entender que si es para tanto y no sólo me refiero a no tolerar injusticias o a menospreciar nuestro dolor; sino también a saber que en ocasiones sí es para tanto, luchar por lo que queremos o por lo que soñamos, aunque parezca un disparate. Es darle el peso justo a las cosas.

    Y ojo, no es que quiera que ahora todos seamos dramáticos, que, por cierto, a mí eso se me da bien; no, no es por ahí. Es que todos deberíamos darle el peso justo a las cosas y lo más importante, permitirnos sentir.

    Cuando te permites sentir, lo que sea o parezca malo: dolor, tristeza, amargura, ira… también es mucho más rápido y fácil salir de ese sentimiento. Somos humanos y es necesario serlo, no somos superdotados, ni extraterrestres, para no sentir dolor o tristeza. Pero sí podemos permitirnos sentirlo, darles sus 5 minutos de fama y continuar con lo que verdaderamente importa.

    Resulta que acumulamos tantas cosas, que luego una que parece sencilla, insignificante y «no es para tanto», termina siendo casi un tsunami. Como dice la famosa frase «fue la gota que derramó el vaso» y no fue la gotita, es que el vaso estaba muy lleno.

    ¿Qué hacemos con esto? Primero darnos un espacio, no sólo para sentirlo, sino para analizarlo y conocerlo. Pon tu atención, donde quieras encontrar la solución. Ya que lo sentimos;- por cierto, tratemos de estar en un lugar seguro y que esto no dañe a nadie más-.

    Ya que lo identificamos, lo dialogamos internamente, darle su espacio para que se vaya y al final transformarlo, no sólo en aprendizaje, también puede ser arte. A veces, las obras más bellas nacen de las tragedias mas profundas.

    Esto no sólo para nosotros mismos, también para los demás. Jamás permitamos que nuestro dolor, invalide el dolor de los demás.

    Demos las gracias, si alguien nos hizo daño, no a la persona, sino a la situación que nos permitió crecer y avanzar en este largo camino… de ser mejores. Y si nosotros lo hicimos, intentemos remediarlo o por lo menos ofrecer una disculpa. Es de sabios pedir perdón.

    Y tú, ¿cuándo te has dicho, no es para tanto y resultó que sí?

    Nadie llevamos una vida fácil, pero podemos hacerla feliz, así que vive tus, sí es para tanto con intensidad y trata siempre de ser muy feliz.

    Gracias por leerme. Polvitos mágicos ✨️… y no lo olvide, la verdadera magia eres tú.

    Con cariño …

    María 📚🍀✨💕.

  • Hace unos días, alguien me dijo, «Bueno mujer, tú necesitas una limpia» y finalizó «Y regresar la mala vibra».

    Y mi respuesta fue: no, aunque pasen cosas terribles, uno simplemente debe elegir aprender y soltar todo eso a la justicia divina, será ella quien se encargue de lo demás.

    Es que, realmente creo lo que dicen, eso de que nosotros escogemos a las personas y situaciones que nos traerán los retos (problemas) necesarios para nuestra evolución.

    Sé que suena muy sangrón y muy en este asunto de ser evolucionado. Pero no lo es, se lo prometo, es más sencillo de lo que parece. Se trata de ser consciente, primero de que lo «malo» que suceda es parte de crecer. Y segundo, sí, la maldad y la mala vibra existen, en realidad coexistimos, están ambas partes dentro de nosotros mismos. Digamos que no somos malos ni buenos, somos personas que hacemos cosas buenas o malas y todos los días elegimos cuál utilizar (elija la bondad siempre, por favor 🙏🏽).

    Todo lo extraño o dañino a lo que nos enfrentamos, es parte de una receta divina, para ser mejores. Punto importante: con esto no digo que no sienta o no se moleste, hágalo si quiere, pero en un lugar seguro y sólo por un instante. Cuando nos permitimos sentir, es más rápido salir de ahí.

    Así que la próxima vez, que se enfrente a una situación difícil, voltee arriba ( o a lo que usted crea) y diga: Gracias, porque sé que después de esto, seré mejor; sólo dame paciencia y valentía para afrontarlo con el menor daño posible y no me sueltes de tu mano

    Y venga, a enfrentarlo, no será sencillo pero cuando uno entra a situaciones complicadas, elige que hacer con ellas; porque hay una línea muy delgada, que separa el lado oscuro del luminoso, quien cae del lado negro, suele no regresar igual, se vuelve amargado y el dolor, hace que generemos más dolor. Pero quien decide afrontarlo con valentía y con la firme convicción de que aprenderá algo, le prometo que uno regresa inevitablemente mejor.

    Así que pide mucha sabiduría, no sólo para aprender, sino para que pase rápido. Entre más rápido aprendamos la lección y el para qué, más rápido mejorará todo. La situación no es el problema, el problema es que hacemos con ella.

    Recuerde, «la persona en que se va a convertir después de eso, será divina» (ah, pero sólo si usted quiere).

    Bendiga la enorme oportunidad que le da quien pueda dejarlo por un momento en la oscuridad, porque le obligará a encender su luz interior. Y eso mi querid@ amig@ es una fortuna.

    Bendiciones siempre y que sus aprendizajes sean rápidos. Dijo una de mis alumnas, tan sencillas como las materias de la maestra María 🤭🫣

    Abracitos 😉✨️

    Con cariño…

    María 📚❤️✨🍀

  • Algunas cosas que aprendí y que quizá te sirvan, si el mundo se te está cayendo a pedazos:

    ▪︎ No todos se quedarán cuando te rompas. Hay quienes no saben sostener, y está bien… tampoco es su obligación
    ▪︎ No todos entenderán tu dolor, pero eso no lo hace menos válido ni menos real.
    ▪︎ En casa será tu mejor lugar para sanar y no hablo del lugar, hablo de esa gente que es tu red de apoyo; harán la diferencia. Déjate ayudar.
    ▪︎ Aunque también habrá gente muy cercana que hará más grande tu pena, no hay problema, porque en cambio llegará quien te apoye, aunque le hayas conocido ayer.
    ▪︎ No olvides que quien te juzgue o te diga cosas dolorosas lo hace desde su propio dolor. Como dijo Santa Teresita, lo que sale de la boca, sale del corazón.
    ▪︎ No hay personas «malas», sólo personas que hacemos cosas malas o buenas. Eso sí, aléjate de las que constantemente quieran hacer daño.
    ▪︎ No juzgues tan duro a los demás, todos estamos lidiando con algo, con nuestros propios demonios.
    ▪︎ Valora y agradece siempre a quien se quedó y trató de ayudar. Hay gente que te ama, a pesar de ti mismo.
    ▪︎ No es castigo, es enseñanza. Sé honesto y permite ver lo que tienes que cambiar. A veces, tu peor enemigo eres tú.
    ▪︎ El día que no sepas qué más hacer, ora, habla con Dios. Él no abandona.
    ▪︎ Permítete soltar lo que ya no te sirva, no importa que termines convirtiéndote en otra persona.
    ▪︎ Estás hecho de partes que duelen, pero aún hay otras que brillan.
    ▪︎ Llorar no es fracasar, es permitir que el alma respire.
    ▪︎ Avanza, porque nunca estamos lo suficientemente listos, sólo hay que ser valientes.
    ▪︎ Sanar no siempre es crecer, a veces es solo aguantar un día más sin rendirte. Y eso ya es una victoria.

    En ocasiones, no se está cayendo el mundo a pedazos, en ocasiones, sólo se está reacomodando.

    Lo estás haciendo lo mejor que puedes y eso es suficiente por hoy. Y sobre todo, jamás olvides que la vida es bella y vale la pena vivirla. ✨️🙏🏽

    Ten la certeza, que si aprendes y avanzas, la bendición que venga después de esto, será grandiosa.

    Y si sientes que tu mundo se desmorona, puedes venir al mío, está igual… pero tengo chocolatito ☕️.

    Podrás con esto, ya verás.

    Con cariño…. María ✨️💫🍀💕

  • Gracias por entrar a mi mundo, será un recorrido por historias ciertas, inciertas y aventuras que te mostrarán, quiza otra forma de ver la vida. O simplemente, será una forma tan especial de ver el mundo como tú.

    BIENVENIDAS y BIENVENIDOS… a El Mundo Según María // Un blog hecho con y desde el corazón.