
Cuanta valentía se necesita para sacarse a uno mismo de un lugar oscuro. Ese lugar donde la mente se vuelve un laberinto, donde el dolor pesa tanto que parece que no hay salida.
Ese lugar, que desde fuera a veces se percibe como depresión, muchas otras veces se esconde detrás de una sonrisa. Una sonrisa que oculta el caos interno y evita que otros puedan ofrecer ayuda.
¿Sabías que septiembre es el mes de la prevención del suicidio? Solo la palabra impone, duele, suena irreal. Uno cree que esas cosas “les pasan a otros”. Yo misma podría decir que, afortunadamente, nunca conocí a alguien que lo haya intentado. Pero la verdad es que no lo sé. Quizá sí, y no lo vi. Y eso es terrible.
Desafortunadamente, el suicidio es la tercera causa de muerte entre jóvenes de 15 a 25 años, y una de las principales en adultos de 45 a 54 años. El impacto no recae solo en la persona, sino también en la familia, los allegados y la sociedad. Lo más preocupante es que estas cifras siguen creciendo.
Hoy en día, no se trata únicamente de problemas de salud mental severos. El bullying o situaciones que creemos “insolucionables” también pueden llevar a alguien al límite. Incluso, hay casos donde la decisión se toma sin planearlo previamente.
Hablar de ello no hará que más personas quieran hacerlo. Pero hablar de nuestra realidad y de cómo poder evitarlo nos permite entender a los demás y saber cómo apoyar. Podemos ser la diferencia. Y no solo para evitar un suicidio: ser un apoyo para sacar a alguien de su tristeza ya es un acto de gran ayuda.
Vivimos tan concentrados en nuestras propias batallas que muchas veces el dolor ajeno pasa desapercibido. No nos culpemos, todos cargamos con tristezas disfrazadas de sonrisas, con dolores escondidos en un “estoy bien” y con vacíos que intentamos llenar de cualquier forma. Pero el silencio de los demás no siempre significa que estén bien.
La tecnología, que debería conectarnos, a veces nos hace sentir más solos. Nos muestra vidas “perfectas” que no son reales y nos empuja a compararnos, creyendo que siempre hay un prado más verde, hasta que dejamos de ver lo que realmente importa.
Por eso, el apoyo de la gente que nos quiere y a quienes queremos puede ser vital. Esa red de ayuda no necesita ser grande ni estar disponible 24/7; solo tiene que ser real. Son como salvavidas: no los necesitas todo el tiempo, pero reconforta saber que están ahí cuando se requiere, aunque sepamos nadar.
No se trata de “usar” a las personas, sino de ser útiles, de acompañarnos. Ayudar no siempre es resolverlo todo: a veces basta con escuchar. Escuchar de verdad, sin interrumpir, sin juzgar, sin dar soluciones rápidas. Recordemos que tenemos dos oídos y una sola boca: escuchar puede ser el mayor acto de amor.
Cuando mi papá falleció, estaba sola en el hospital. Una mujer que nunca había visto se acercó, me abrazó y me dijo:
“Dios nunca abandona. Vas a ver que estarás bien.”
Jamás la volví a ver, es más no recuerdo su rostro, pero sí el calor de ese abrazo. En ese instante, mi corazón sintió un respiro. Y fue de una persona extraña que tuvo instante para mí.
He tenido la fortuna de conocer más personas así: mi madre, mis hermanas, mis tías y primas, especialmente mi tía Angie y mi prima Mayra y varios amig@s y conocidos que han marcado la diferencia en mi vida. Todos ellos han sido ángeles, disfrazados de familia, amigos, compañeros o simples mortales que te salvan la vida, y quizá ni cuenta se han dado. (Gracias inmensas por ello).
Por cierto, mis historias no son para que sepan sobre mí; lo hago para que recuerdes tus propias historias, quizá similares o incluso mejores, y te des cuenta de toda la magia que hay a tu alrededor.
Pero con respecto al tema de tener una red de apoyo, no todos logran tenerla, porque quizá como yo, no saben pedir ayuda. Y cuando se trata de no querer seguir, pedir ayuda y que te la den puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Las personas que toman esta trágica decisión casi siempre dieron señales antes. A veces las hicieron en voz baja, otras en broma, otras con un “estoy cansado” que nadie quiso escuchar.
Y en ocasiones, bastan solo 8 minutos de escucha para cambiarlo todo. Ocho minutos para que alguien se sienta visto, acompañado, menos solo.
Si hoy te sientes vacío, roto, cansado, sin salida… habla. Busca a alguien en quien confíes. Escribe. Levanta la mano. No tienes que cargar esto solo.
💛 Vales mucho. Eres suficiente. Tu vida importa. Siempre habrá alguien que quiera escucharte.
Y si no sabes cómo pedir ayuda, te propongo algo: crea con tu gente cercana una señal, una frase que signifique “necesito que me escuches”, algo tan sencillo como:
“¿Tienes 8 minutos?”
Así sabrán que algo importante está pasando y que necesitas apoyo. Y si tú recibes esa pregunta, detente, escucha, acompaña.
Porque 8 minutos pueden ser la diferencia entre rendirse o seguir luchando.
Ocho minutos pueden ser el abrazo que alguien necesita para elegir quedarse.
Hoy te invito a ser parte de esa red de apoyo para alguien más. Escucha, pregunta, ofrece un café, un mensaje, un abrazo. Sé el salvavidas de alguien, aunque no sepas nadar en su tormenta.
Tu vida importa. La de todos. Hazles saber a quienes amas —y a ti mismo— que siempre harían falta.
La vida es más bonita porqué tú estás aquí 🍀✨♥️
💛 Pedir ayuda es un acto de valentía. Escuchar también lo es
📞 Si necesitas ayuda, aquí hay líneas de apoyo, que también están a tu disposición:
México:
Línea de la Vida: 800 911 2000 (24/7)
SAPTEL: 800 472 7835 (24/7, atención emocional)
Alemania:
TelefonSeelsorge: 0800-1110-111 o 0800-1110-222 (24/7, gratuito)
Costa Rica:
ACEPS (Prevención del Suicidio): +506 4081-9326
Aquí Estoy: +506 2272-3774
Perú:
Ministerio de Salud – Línea 113: opción 5 (24/7)
Chile:
Línea Salud Responde: 600 360 7777 (Opción 1)
Colombia:
Línea 192: opción 4 (orientación en crisis emocionales)
USA
Lifeline USA: 988
Internacional:
Befrienders Worldwide: https://findahelpline.com
Gracias como siempre por leerme, seguirme y compartir, quizá pueda llegar a alguien que le ayude. Gracias por ser mis 8 minutos que tanto bien le hacen a mi corazón ❤️💕
Gracias por todo y por tanto ❤️
Nos vemos en la próxima. Un abrazo y mis mejores deseos para que siempre te sientas acompañad@. Con cariño…
María 🍀💕✨📚
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