
Dicen que nadie se lleva nada… pero sí deja mucho.
Date unos minutos para contestar unas preguntas, por favor: ¿cuál es tu mejor recuerdo de la niñez o adolescencia? ¿Qué tienes guardado que quizá no tiene un gran valor económico, pero sí uno sentimental?
¿Cuál es tu lugar favorito, y por qué?
…
Estas preguntas quizá te hayan llevado a un lugar bonito. A un momento que te recuerde que la vida, a pesar de todo, sigue siendo linda. 🌷
Cuando recordamos, puedes notar que no sólo es el lugar lo que nos emociona, sino quién estuvo ahí, quién nos acompañó.
Lo mágico no es el tiempo ni el espacio, sino las personas que lo hicieron especial.
Los grandes recuerdos tienen que ver con las personas. Es más, quizá nosotros mismos somos un buen recuerdo de alguien por lo que hicimos. Y aunque a veces creemos que no hemos impactado, te aseguro que sí: tal vez, hay alguien que aún toma café en la taza que le regalaste, quien usa aquella pulsera que le diste o que sonríe al escuchar tu nombre. Sólo porque eres tú y el impacto que tuviste en su vida.
También habrá quien nos haya impactado o hayamos impactado de manera negativa, eso es natural somos humanos y cometemos errores. Y como me dijeron alguna vez: María tampoco podemos ir por la vida tirando pétalos y brillitos.
Lo sé, y es cierto. La verdadera belleza de dejar huellas bonitas está en la humildad de saber qué hacer cuando la nuestra se convierte en una huella difícil.
Dejar una huella que cure no solo significa ser bueno, sino también ser valiente: el valor de volver sobre nuestros pasos para sanar lo que se pueda y evitar que sea el menor daño posible y un recuerdo negativo.
Esto implica pedir un perdón sincero si dañamos, asumir la responsabilidad sin excusas y, sobre todo, aprender de ese tropiezo para no volver a lastimar.
Así, incluso un error se convierte en una enseñanza, y la capacidad de corregirlo es, quizá, la huella más profunda y bonita que podemos dejar.
Ya que estamos de paso en este mundo, intentemos … dejar huellas bonitas
Pero ¿cómo se hace eso?
No es tan difícil; de hecho, la belleza está en lo simple. Dejar huellas bonitas es una práctica diaria que requiere atención plena y bondad intencional.
Es como un «kit» de acciones pequeñas, pero poderosas:
🌻La huella de la escucha: Presta atención genuina. Guarda el celular, mira a los ojos a la persona que te habla y escucha de verdad, sin pensar en tu respuesta. El regalo de tu presencia es inmenso.
✨La huella del reconocimiento: No solo celebres los grandes logros. Reconoce la lucha diaria, el esfuerzo invisible. Un simple mensaje de «Sé que estás dando lo mejor de ti» o «que bien te ves» puede ser un salvavidas.
🕊️La huella del alivio: A veces, una huella bonita es hacer el camino más ligero para otro. Sé paciente con el mesero que tiene un mal día, ofrece ayuda sin que te la pidan, o simplemente cede el paso con una sonrisa.
🤍La huella del abrazo que cura: Un abrazo que sana no busca solucionar, busca contener. Ofrece un espacio seguro sin juicios ni explicaciones. Es decir, sin palabras: «Estoy aquí contigo, y estoy bien con lo que sientas.»
Hacerlo es cuidar cómo interactuamos con los demás. Es entender que no puedes llegar a la vida de alguien generando caos ni dejando vacío cuando te vas…
Porque sí importa cómo somos. Importa que seamos buenos.
Las personas buenas merecen buenas personas, y el universo, tarde o temprano, se encarga de juntarlas. 🌌
Siempre he creído que al final seremos juzgados, no sólo por lo que hicimos, sino también por aquello que no hicimos y deberíamos haber hecho.
Y como toda enseñanza cobra vida en una historia, déjame contarte un cuento……
🌿 La huella que no se borra
Cuentan que, hace mucho tiempo, un pequeño zorro cruzaba cada amanecer el mismo sendero del bosque.
Le gustaba mirar hacia atrás y ver sus patitas marcadas sobre la tierra húmeda.
Le hacía sentir que existía, que estaba dejando un rastro, que algo de él quedaba allí.
Un día, un viejo búho que lo observaba desde lo alto le preguntó con voz serena:
—¿Por qué te detienes siempre a mirar tus huellas, pequeño?
El zorro sonrió y respondió:
—Porque así sé por dónde he pasado.
El búho lo miró en silencio y dijo:
—Está bien saber por dónde has pasado… pero algún día entenderás que lo importante no es por dónde caminas, sino cómo caminas.
El zorro no entendió del todo, pero esas palabras se quedaron rondando en su cabeza.
A la mañana siguiente, cuando volvió a recorrer el camino, notó cosas que antes no veía: una flor pisoteada, un nido caído, una hormiga que trataba de salir del lodo.
Por primera vez, en lugar de mirar solo sus huellas, miró lo que dejaba tras ellas.
Ese día cambió su paso.
Evitó las flores, ayudó a la hormiga, reparó el nido y compartió su fruta con un pájaro herido.
Pasaron los días, y aunque el sendero seguía lleno de huellas, el bosque también se llenó de vida: brotaron nuevas flores, los pájaros volvieron a cantar y el aire olía distinto, más limpio, más amable.
Desde su rama, el viejo búho lo observaba y sonrió.
—Ahora sí, pequeño… esas son huellas que no se borran. 🕊️
(●♡∀♡)
A veces creemos que dejar huella es hacer algo grande, visible o memorable. Pero las huellas más bonitas son las que se sienten, no las que se ven. Las que dejan el alma más ligera, el camino más amable y el mundo un poquito mejor que antes.
Es entender que sin importar que el paso sea breve… El impacto puede ser eterno.
Porque al final, seremos recordados, no por nuestros logros, títulos, nombre o dinero. Si no, por como hicimos sentir a los demás.
Además, no olvides que tú también caminas sobre las huellas que otros dejaron. Honra esas huellas. Agradece su paso
Te daré un consejo que le he escuchado a una persona que quiero mucho: siempre, trata de dejar todo mejor que como lo encontraste.
Hablamos de todo, no importa que sea un lugar, un momento o un corazón.
No es tan difícil: las cosas florecen cuando se sienten cuidadas.
Y se amable, incluso cuando nadie te ve.
Porque las verdaderas huellas… no necesitan testigos. 💫
Vivir no se trata de hacer todo en virtud de y para los demás, pero sin duda, es un verdadero lujo ver que alguna de tus acciones han ayudado a que la vida de alguien más sea mejor.
Gracias por siempre dejar huellas bonitas en mí, gracias por leerme, seguir el blog, compartir, darle me gusta, comentar o cualquier cosa que hagan para demostrarme que están conmigo.
Gracias de todo corazón ❤️.
Y nos vemos en la próxima…
Con cariño
María ✨📚🍀💕
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