Tómate un respiro… por hoy es suficiente.

Todo gran camino se inicia con el primer paso


Hace varios meses inicié con este sueño de tener un lugar donde escribir lo que sentía, lo que dolía, mis frustraciones y mis grandes anhelos.


Y, sin duda, se ha vuelto un refugio, una montaña rusa de emociones; que me ha permitido reconocer una verdad que ahora valoro en mí…


Somos el resultado de nuestras decisiones, de nuestras emociones y, lo más hermoso de todo, también somos el resultado de quién nos ama y de quienes hemos amado.


Esa hermosa mezcla de lo bueno y lo malo es lo que nos construye, y eso no deberíamos olvidarlo.

Somos magia y sintonía.


Y en esta loca y divertida historia, hoy llego a mi escrito número 50.


Cincuenta ocasiones donde las letras confirmaron que los castillos se pueden derrumbar, pero también que de ellos nacen nuevos horizontes. Donde la verdad se mostró tan honesta que parecía doler, pero que en realidad estaba sanando.


Y, sobre todo, cincuenta momentos donde entendí que no solo se trata de sanar; se trata de avanzar.

He aprendido que la vida no es perfecta, pero es hermosa.

Que aún estoy muy lejos de tener todas las respuestas y que hoy tengo frente a mí un cuaderno en blanco, esperando para que yo escriba la mejor historia posible.


Quizá mañana algo volverá a doler, quizá otra vez no encuentre la salida, quizá otra vez me desilusione o quiera salir corriendo por el miedo. Pero, a diferencia de antes, en esta nueva ocasión me permitiré sentir y dejaré de huir. Porque eso sí lo he aprendido bien:

de lo que huyes, te encuentra.


En esta ocasión no tengo una fábula, un aprendizaje, ni siquiera una canción para compartirles. Este domingo solo me serviré un chocolatito caliente y una gordita de azúcar que mi madre preparó antes de irse a otro de sus viajes; me sentaré sin prisa, sabiendo que mi perro ya regresó de su misteriosa escapada semanal… y simplemente veré llover.


Porque hoy, por fin, estoy disfrutando ser yo. Esa «yo» que ha aprendido a detenerse, la que no siempre tiene la mejor respuesta, la que no se peina, la que olvida que necesita un filtro para no decir todo lo que piensa; la que aún no domina el arte de pedir ayuda y mucho menos recibirla. Pero que, aun así, ha aprendido algo muy importante: a amarse bonito y ser menos dura consigo misma.


Una María que aprendió que la manera como se habla sí hace la diferencia. Porque hoy soy amiga de las palabras y sé que ellas me llevarán a lograr todo lo que he soñado.

.

Alguien que ahora sabe,  que decir:


Gracias es la energía más hermosa y poderosa que hay, y que «con gusto» es la forma más hermosa de responder, porque ayudar no es una obligación, es un privilegio.


Lo siento. Son palabras difíciles y que decirlas no me hace débil; al contrario, me hace ser más humana y consciente del daño que a veces puedo hacer.


Te escucho. Es el mejor regalo que podemos hacer a otro. Tenemos dos oídos y una boca porque necesitamos escuchar más de lo que hablamos.


Te amo. En cualquiera de sus formas, no se gasta si lo dices; al contrario, se multiplica.


Aprendí que el amor no siempre es color de rosa, pero puede tener muchos colores. Que ya no es necesario buscar un príncipe azul, porque un guerrero puede ser una mejor compañía. Y que amar es mucho mejor que no hacerlo.

Como decía mi abuela: «Es más valiente quien se atreve a amar que quien utiliza toda su fuerza para no hacerlo«.


Gracias de todo corazón por todo y por tanto; por acompañarme en este recorrido de 50 páginas que forman la primera parte de una historia que parece no tener sentido, pero es el inicio de una transformación que todos, algún día, nos deberíamos permitir tener.


Hoy me quedo con lo que importa y con los que importan; con los que se han querido quedar, los que me aman y se dan un tiempo para reconocerme. Y…

.

Hoy elijo quedarme.


Sé que ya no soy la María de hace algunos años —a la que, por cierto, aún extraño un poco—, pero estoy aprendiendo a amar a esta nueva versión: la que no tiene todas las respuestas, la que aún tiene miedo por no saber cómo salir, la que aún tiene de amiga cercana a la ansiedad. La que aún reza implorando, la que su vida aún no se parece a la que soñó; pero también ahora soy, la que sabe que hay mucho que agradecer y valorar.


Porque hoy sé algo más: el amor divino es suficiente.


Porque Su historia… siempre será mejor que la mía.


Ah, y…

que pase lo que tenga que pasar.

🤍


Con mucho cariño:

María 📚🍀✨🕯️❤️


Como siempre, gracias por compartir, por leerme y por todas esas muestras de cariño que me dan siempre. Gracias por permitirme llegar a las 50 publicaciones; espero que sigas acompañándome en muchas más.


Si te gustó y quieres seguirme, te comparto mis redes sociales y el lugar donde puedes adquirir mi libro digital:


Las recetas de la Abuela para acomodar el alma, un libro que sé también será una gran compañía.


Gracias con mucho cariño, nos vemos pronto… ❣️📚✨

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2 respuestas a «Una mejor historia…»

  1. Avatar de radiantc1da497ac9
    radiantc1da497ac9

    Muy orgullosa de ti.

    Siempre le pido a Dios que te conceda mucha sabiduría. Que seas muy asertiva en tus decisiones.

    Te amo bastantisimo.

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    1. Avatar de María Q.✨️

      Amén. Gracias Tita. Te amo más 💕✨🕯️

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