A veces lo que buscas… Ya lo tienes.

Hay personas que tienen todo y no lo usan.

Por ejemplo, vi a una persona con su padre y no le hablaba. Yo, si tuviera al mío, te juro que hablaría con él todos los días. Lo abrazaría más, lo usaría más.


¿Sabes qué es lo más triste de esa frase?
Que, desafortunadamente, muchas veces necesitamos perder lo que amamos para darnos cuenta de cuánto lo necesitábamos.

O que a veces dejamos de hablar o guardamos rencores con personas de las que olvidamos algo esencial: que un día pueden irse. Y cuando eso pasa, el arrepentimiento duele mucho más que un “discúlpame” o un “vamos a hablar” dicho a tiempo.

Hay otros casos en los que la rutina y la sensación de tener algo seguro nos hacen olvidar su valor… y lo importantes que son para nosotros.

Qué ironía: no hay peor cosa que sentir que algo es nuestro, porque dejamos de verlo con emoción. Y aun así, pasamos la vida buscando estabilidad y queriendo sentirnos seguros.

Permítanme contarles algo importante que entendí en los últimos meses: tenía —bueno, tengo, aunque ya estoy trabajando en ello— una obsesión con “buscar más”, con sentir que “no es suficiente”. Déjenme explicarles mejor con un ejemplo.

Amo viajar ✈️, lo disfruto muchísimo y soy buena haciéndolo. Pero en los últimos momentos de cada viaje ya estaba pensando en el siguiente, o frustrada porque ese estaba por terminar. Sin darme cuenta, dejaba de disfrutar lo que tenía justo frente a mí por estar viendo lo siguiente.

Y no sólo me pasaba viajando. Me pasaba con muchas cosas. Siempre había un prado más verde, algo más que hacer, un lugar más a dónde ir.

Ojo, no es malo querer más. Soy fiel creyente de que debemos crecer, conocer, hacer, viajar… vivir.
El problema es cuando nos obsesionamos tanto con lo que sigue, que dejamos de ver —y de disfrutar— lo que sí hay. Lo que ya está.

La magia real no está en pedir lo que no tenemos y esperar que se nos dé. Está en agradecer, aprovechar y valorar lo que sí existe hoy… y confiar en lo que vendrá.

Crecimos con una programación rara: la pelea constante, la idea de que «lo que sigue» siempre es más importante que «lo que ya es». No importa cuánto nos costó lo que tenemos; la rutina lo vuelve invisible. Entonces vamos corriendo hacia otra cosa… y lo único que logramos es perder lo bueno y estar siempre cansados.

Si fuéramos conscientes de todo lo positivo que ya nos rodea, le pondríamos más atención. Nos sentiríamos más seguros, más tranquilos, más nosotros. Más felices.

Sé que ser positivo parece difícil, incluso irreal. Pero quizá el problema es que lo vemos desde el ángulo equivocado.

Ser positivo no es andar por la vida tirando florecitas, brillitos y sonrisitas siempre.
Para mí, ser positivo tiene que ver con ser conscientes y confiar.

Conscientes de lo que ya somos, de lo que hemos logrado, de lo que sí hay. Y entender que todo lo que deseamos será un extra para ser más felices, no el inicio de nuestra felicidad.

Y confiar en que lo bueno vendrá, aunque la vida se ponga complicada.
Porque siempre, siempre, termina por componerse.

Hay una historia que me encanta porque habla justo de eso: de confiar.
Es la del anillo que un rey le regala a su hijo. Le dice que cada vez que enfrente un problema, dentro del anillo encontrará las palabras correctas para seguir adelante. El anillo tenía grabada la frase: “Esto también pasará”.

De eso se trata realmente ser positivo: de confiar en que lo malo pasará, que nos dejará un aprendizaje y que incluso en los peores momentos siempre hay una pequeña chispa de alegría.

Borges lo dijo mejor que nadie:

“No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso.”


Y es verdad, lo que ya tenemos nos hace sentir que ya estamos en el paraíso, por eso debemos valorarlo, recordar lo que nos costó conseguirlo y reconocerlo siempre. No vaya a ser que un día lo perdamos y nos demos cuenta de lo feliz que éramos y que lo perdimos por descuidados.

Hace muchos años conocí a una persona. Y se volvió muy importante, es más mi madre dice que yo soy un poquito así como soy, gracias a esa persona (muy diabla). Nos separamos un buen tiempo por azares del destino y la vida nos reencontró tiempo después. No nos vemos ni hablamos muy seguido, pero nos llevamos mejor que antes y sabemos que estamos aquí para lo que se ofrezca.

Por cierto, le vamos al mismo equipo de soccer. Hace tiempo, bromeando, con que al equipo le estaba yendo mal (muy mal en realidad) le dije:
—Estan tan mal, que van a perder. Es más, estoy tan segura, que podría apostar a que no nos volvamos a ver.
Y él, con cara de angustia, me respondió:
—Ah no. Me costó un chorro reencontrarme contigo. Yo no te pierdo por nada del mundo.

Ha sido de las mejores frases que me han dicho. Me hizo sonreír, me hizo sentir especial… y me hizo entender:
Que cuando a uno le importa lo que tiene, quiere y le costó, no debe ni se puede permitir perderlo.

Aún que a veces parece tan difícil entender que valorar lo que tenemos no está peleado con aspirar a más. Tú alguna vez te has preguntado:

¿Y si lo que tengo hoy es suficiente?

Te propongo un ejercicio:
Si tienes un cuaderno o diario, mejor; si no, una hoja blanca basta.
Escribe todas las cosas por las que eres feliz y estás agradecid@.
Todo: Desde poder respirar, hasta tus plantitas, tu casa, tu familia, tu mascota.

Cuando termines, léelo otra vez y da gracias por cada cosa. Y hazlo por varios días.

Lo que buscamos es reprogramar nuestra mente para que se enfoque en lo que tenemos y lo mantenga presente. Para que no se nos olvide lo valioso que ya es lo que hay. Y tengamos la capacidad de siempre ver lo bueno.

Se nos ha olvidado tanto ver lo bueno, que un día pasará la bondad junto a nosotros y no la podremos ver.


Esto no busca pintar el mundo color rosa y bloquear lo malo. Busca entender que hay muchos colores, y todos son valiosos; todos le dan vida a nuestra historia. Igual que nuestras sensaciones, incluso las más difíciles, nos hacen ser quienes somos. Nos hacen reales. Y nos permite entender que siempre, siempre hay algo que agradecer y algo bueno que vivir.

Además, no creo que necesitemos perder lo que nos hace bien para valorarlo. Sería muy tonto de nuestra parte.

Te doy un tip, que quizá, pueda funcionarte:

Pon una alarma diaria con esta frase: “Acuérdate de lo bueno.”
Cuando suene, respira, recuerda, sonríe y sigue.
A veces solo necesitamos un recordatorio suave para no olvidar todo lo que ya es suficiente.

Cuando nos damos cuenta de que lo que tenemos es suficiente y lo que llegará es solo para agrandar nuestra felicidad, también entendemos que nosotros somos suficiente… y merecedores de una mejor realidad.

Repite después de mí: soy suficiente y soy merecedor(a).
Repítelo hasta que tu cuerpo y tu mente se den cuenta de que es verdad.

Y no se te olvide…

Hay lecciones que la vida te enseña suave… y otras que te las grita cuando ya es tarde.


Ah, y mi último consejo:

¿Qué tal si hoy le hablas a esa persona que te importa, a la que todavía tienes la dicha de poder llamar?
Recuérdale —y recuérdate— cuánto le quieres.
No permitas que lo que aún puedes abrazar se convierta mañana en un “si lo tuviera” que te rompa el corazón.

Sin rencores ni reclamos, sin ella o él lo tiene que hacer primero, sin remordimientos ni egos, sólo porque ya sabemos lo que duele perder a alguien que queremos.

Porque un “te quiero” no detiene el tiempo, pero puede evitar un arrepentimiento que duela para siempre.

Por favor no cometas la locura de cerrar el corazón y no darte cuenta de lo maravilloso que ya hay a tu alrededor.

Permítete valorar y disfrutar que todos los días estamos aunque sea un instante en el paraíso.



Gracias como siempre por seguir aquí, por acompañarme, por ser parte de esto que tanto quería y sigo disfrutando. Gracias por leerme, compartir, comentar, reaccionar y por todo lo que hacen para recordarme que siguen conmigo.

Gracias por todo y por tanto.

Un abrazo grande. Con cariño,
María 📚🍀✨💕

Sígueme también en redes sociales 🙏🏾

Posted in

2 respuestas a «Un instante en el paraíso.»

  1. Avatar de radiantc1da497ac9
    radiantc1da497ac9

    abrazo de regreso mi niña hermosa.

    Le gusta a 1 persona

    1. Avatar de María Q.✨️

      Muchos mami 💕

      Me gusta

Replica a María Q.✨️ Cancelar la respuesta