Hay recuerdos que no se van, se quedan haciendo compañía.

Ni de recuerdos se vive ni de amores se muere…


Es una frase que alguna vez escuché decir en mi casa y que creo que me marcó más de lo que imaginé.


Me hizo vivir intentando siempre tener algo que contar, una nueva aventura que hacer y algo que crear. Y en cuanto terminaba no volvía a hablar de ello, porque de «recuerdos no se vive». Así que me obligaba a vivir «feliz» siempre.


Y hoy, curiosamente, es un recuerdo el que me regresó aquí, después de unos meses.


Hace pocos días me enteré que el primo hermano de mi papá había partido, Enrique, quién deseo de todo corazón, haya llegado al cielo o a cualquier lugar lindo a donde iremos a parar.


Era todo un personaje, esas personas que sabes le harán falta a este mundo. A quien tenía muchos (demasiados) años de no ver.


Pero al momento de saber de su partida un dolorcito me dio en la boca del estómago, y dos segundos después, como si fuera una película a velocidad x5, comenzaron a llegar los recuerdos, todos geniales por cierto: aún cuando se burlaba de mis tenis y decía que yo no sabía bailar (o sea, ¡si soy una magnífica bailarina! 🫣), sus chistes, su parecido a mi papá, su «soy tu tío favorito»… Un personaje, insisto, que a este mundo le hacía bien.


Con ello confirmé que, aunque no sé si deberíamos vivir de recuerdos, sí sé que un buen recuerdo te puede hacer sonreír, aunque sea un instante, y con eso, como a mí, acomodar mi mundo por un momento.


Se le va a extrañar al tío Kike. Qué lástima que no me di el tiempo de volverlo a ver, con el pretexto de vivir en lugares tan apartados y por esos caminos de la vida, que terminan alejándonos de las personas que no deberíamos alejarnos. Hubiera sido genial verlo de nuevo, aunque de seguro algo se burlaría de mí.


Pero bueno, siempre he creído que lo importante no es que terminó, es que sucedió; y que a quien haya sido responsable de que él fuera mi tío, le agradezco, porque fue genial que así fuera.


Creo que no podemos cambiar quién se va o quién se queda en nuestra vida. Yo acabo de «perder» a varias personas que en su momento fueron muy valiosas para mí, amistades que nadie creería que se iban a terminar. Personas que ya no reconozco y que supongo ya no reconocen en mí a quien antes veían.


El que se terminará nuestra amistad, relación o interacción, no sólo es responsabilidad de los otros. Jamás diría que es culpa sólo de los demás; no creo que en esta vida debamos ir responsabilizando por todo a los demás. Hay algo que también es nuestra (mi)  responsabilidad y eso nos debería permitir aprender y crecer. No podemos culpar a otros de todo lo que nos sucede, porque eso es como permitir que tu vida la dicte alguien más, y eso, mi querido(a) lector(a), sería terrible.


Hace poco, en una charla con una psicóloga tanatóloga, decía que a nadie nos han enseñado a lidiar con que todo termina y que todo es un ciclo, y nos aferramos tanto a que todo sea eterno, que terminamos quedándonos con personas, cosas y situaciones que ya no funcionan, que ya no son lo que añoramos. Es más nosotros mismos ya no somos esa versión de cuando inició nuestra interacción. Y quizás ahí está la clave: entre más pronto lo aceptemos, menos caro nos saldrá el boleto de regreso.


Por eso recuerdo al tío Kike. Porque algo de él se quedó, para siempre, aunque yo no estuviera cerca. Y eso también es una manera de no aferrarse: dejar que la relación exista en el recuerdo con la misma alegría con la que existió en persona.


Hay una frase de Ortega y Gasset que me gusta mucho y que sirve, para entender que todo avanza: «Somos gerundio, no participio». Es decir, ando yendo siempre, no me ando quedando.


Creo que recordar al buen tío Kike era una buena manera de regresar a El Mundo Según María. Porque sin importar que duela su partida, lo realmente importante es que sucedió, y que tuve el enorme placer de haber coincidido con él en esta vida.


Aunque te burlaras de mis tenis.

Dios te permita estar ya a su lado.


Y ojalá que todos entendamos que la vida no es, ni debería ser, eterna; con tener buenos recuerdos habrá valido la pena vivirla. Vida solo hay una, y si sabemos vivirla correctamente, con esa es suficiente.


Ah, y de amores tampoco se muere: el amor no se acaba, solo cambia de forma.


Siempre, se los aseguro, siempre llegará a nuestra vida quien quiera quedarse y por quien valga la pena vivirla. Se los aseguro 😉🤍.


Que los buenos recuerdos siempre les abunden y el amor los haga vivir bonito.


Bendiciones.


Con cariño…


María 📚❤️✨🍀

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4 respuestas a «Un recuerdo que me trajo de regreso 🕊️»

  1. Avatar de radiantc1da497ac9
    radiantc1da497ac9

    Muy cierto mi niña hermosa.

    Recordar es volver a vivir.

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    1. Avatar de María Q.✨️

      Gracias por siempre estar. Que tuve nunca seas un recuerdo y seas siempre mi presente. Gracias ma 💖

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  2. Avatar de versatileblizzardee322c3cdf
    versatileblizzardee322c3cdf

    Hermosas palabras!

    Gracias como siempre!

    Te sigo leyendo! 😘

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    1. Avatar de María Q.✨️

      Gracias ☺️💕… Así sigue 🫣

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