
Cuando te tengas a ti, no te hará falta nadie
¿Alguna vez te has preguntado que papel juegas en tu propia historia ?
Porque una cosa es pasar por esta vida y otra muy diferente, que seamos el protagonista de la misma.
Por si no sabías, tengo un podcast que se llama Perspectiva – Charlas en YouTube, donde hablo de temas laborales desde el lado humano. Te conviene seguirlo; son entrevistas con expertos que tienen mucho que decir. Al final te dejo el link.
Bueno, mi historia de hoy tiene que ver con las grabaciones de esta semana, donde tuve charlas increíbles. Hablamos del triunfo, del deporte, del desarrollo, de romperlo todo, etc. Sería muy largo este escrito si hablara de todo lo que aprendí, pero hubo algo en especial que me gustó mucho. Una idea que intentaré convertir en una frase:
Tú eres el protagonista de tu propia historia y debes actuar como tal. Solo no olvides que los demás no son actores secundarios de ella. Los demás son protagonistas de su propia historia.
¿Eh? ¿Qué tal?
Como dirían en mi casa: me cayeron muchos veintes.
Si nos tratáramos a nosotros mismos como protagonistas de nuestra historia, les aseguro que sería muy diferente nuestra vida.
Y si tratáramos y respetáramos a los demás como protagonistas de la suya, este mundo sería mucho mejor.
¿Por qué?
Porque entenderíamos que los demás son invitados a nuestra obra. Pueden ayudarnos, reforzarnos, acompañarnos o enseñarnos algo, incluso desde el lado malo.
Pero no podemos permitir que otros se vuelvan protagonistas de una historia que solo es nuestra. Y mucho menos tratarlos como actores secundarios de la suya.
Les daré unos ejemplos para entendernos mejor.
Seamos súper sinceros: Si alguien nos hablara como nos hablamos a nosotros mismos, ¿Seguiríamos cerca de ellos?
Quizá diríamos que no.
Entonces, si soy el papel principal, ¿por qué me voy a tratar como si fuera el extra de mi propia película?
Quizá veas la historia de alguien más y digas:
“Esa historia me gustaría vivirla yo.” o “Cómo lleva su vida me encanta.”
Y ahí comenzamos a permitir que quienes tienen una historia propia comiencen a dictar la nuestra.
Tita (mi mamá) suele decir que no puedo hacer que el mundo gire alrededor de mí.
Y como siempre, tiene razón.
Pero lo que sí debo hacer —y es obligatorio— es que MI mundo gire alrededor de mí.
Mis decisiones.
Mis aprendizajes.
Mi amor.
Mis planes.
Y hasta mi apoyo.
Y no me confundan. De verdad no estoy diciendo que debamos ser egoístas, narcisistas ni envidiosos.
Lo que debemos entender es que cuando nos ponemos primero y nos conocemos bien, entonces podremos poner nuestros dones al servicio de los demás.
Esta parte es como las indicaciones de seguridad de un avión. Primero hay que ponerse la mascarilla de oxígeno uno para después ayudar a los demás a ponérsela.
Para salvar o ayudar a alguien, primero hay que salvarse uno mismo.
La vida es como un escenario. Sé libre. Escribe y desarrolla tu propia historia.
Y entonces podrás tener invitados que llegarán para un capítulo, una temporada o toda la serie.
Algunos se quedarán, otros se irán. Algunos cambiarán tu historia. Otros te enseñarán lo qué no quieres volver a vivir.
Y algunos otros harán que tu vida sea todavía más increíble.
Pero la historia sigue siendo tuya.
¿Cómo podemos hacer para crear un guión que nos guste?
Te dejo 5 C., que yo considero pueden ayudar.
1. Conocernos.
¿Cómo vas a saber qué tan genial eres si no te has dado la oportunidad de saber quién eres?
No te tengas miedo. Háblate. Escúchate. Pregúntate cosas.
Te aseguro que tu versión te va a encantar.
No puedes escribir una vida que no te has permitido leer y entender primero.
2. Coherencia.
A mí no me gusta mucho el término de que usamos máscaras para enfrentar la vida. A mí me gusta más decir que desarrollamos roles.
Somos hijos, pareja, trabajadores, familia, amigos, compañeros, jefes… Todos esos roles deben tener coherencia con lo que decimos que somos.
Y necesitamos, sobre todo, tener una sobrecarga de honestidad que nos permita regresar si nos estamos alejando de quienes somos.
Jamás te traiciones a ti mismo solo por encajar en una película que no es tuya.
3. Congruencia.
Que lo que hacemos y decimos esté alineado. Se congruente con que tus pasos vayan hacia el camino que quieres vivir.
Porque la congruencia es lo que queda cuando las luces se apagan, se quita el escenario y desaparecen los aplausos.
Ahí estás tú… Contigo.
4. Conexión.
Con todo lo que te rodea. Personas, cosas, seres y, sobre todo, contigo mismo.
Conecta con tu yo interno, con esa parte de ti que también es parte de la divinidad. Escúchala.
A veces ahí, adentro de nosotros, están las respuestas que tanto buscamos afuera.
5. Cuidado.
Y esta palabra debe ir cargada de cariño, de compasión, de la capacidad de perdonarte, de claridad, de confianza.
De todos esos ingredientes que necesitamos para vernos con sinceridad, pero también con ternura, reconocimiento y mucho amor.
Porque sí:
Eres lo que tú crees de ti.
Así que cree en ti y todo será posible.
Cuando entiendas que tu historia es la más importante porque es tuya, y decidas vivirla como protagonista, te darás cuenta de que puedes hacer pausas, equivocarte, aprender, tener éxito, ser feliz, crear tu marca personal, ser un gran talento, tener un plan B y todo el abecedario. Y empezar de nuevo todas las veces que sea necesario
Puedes cambiar de capítulo, de escenario. Puedes cambiar el final que habías imaginado.
Puedes volver a empezar reescribirla cuántas veces quieras, por una sencilla razón:
Porque la historia es tuya.
Y entonces podrás construir una gran historia que, cuando algún día la mires desde lejos, provoque dos cosas:
Una, que te guste y que puedas verla y sentirte feliz de haberla vivido.
Y dos…
que hayas puesto orgulloso a tu niño interior.
Así que dale el guion más divertido, valiente, auténtico y genial que puedas imaginar.
Haz que valga la pena verlo.
Y recuerda:
Tú eres el protagonista de tu historia. Solo no olvides que los demás también lo son de la suya.
Y quizá ahí esté una de las grandes claves para vivir mejor:
hacernos responsables de nuestra historia sin intentar escribir la de los demás.
Un abrazo grande, con cariño y que tú historia sea increíble y digna del horario estelar. ❤️
María 🤍
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