
Todo gran camino se inicia con el primer paso.
Hace varios meses inicié con este sueño de tener un lugar donde escribir sobre lo que sentía, lo que dolía, mis frustraciones y mis grandes anhelos.
Y, sin duda, se ha vuelto un refugio y también una montaña rusa de emociones; que me ha permitido reconocer una verdad que ahora valoro en mí…
Somos el resultado de nuestras decisiones, de nuestras emociones, (aún las difíciles) y, lo más hermoso de todo, también somos el resultado de quién nos ama y de quienes amamos.
Esa hermosa mezcla de lo bueno y lo malo es lo que nos construye…
✨ Somos magia y sintonía.✨
Y en esta loca y divertida historia, hoy llego a mi escrito número 50.
Cincuenta ocasiones donde las letras confirmaron que los castillos se pueden derrumbar, pero también que de ellos nacen nuevos horizontes. Donde la verdad se mostró tan honesta que parecía doler, pero que en realidad estaba sanando.
Y, sobre todo, cincuenta momentos donde entendí que no solo se trata de sanar; se trata de avanzar.
Dónde he aprendido que la vida no es perfecta, pero es hermosa.
Sé que aún estoy muy lejos de tener todas las respuestas, pero que tengo frente a mí un cuaderno en blanco, esperando para que yo escriba la mejor historia posible.
Tal vez mañana algo vuelva a doler, quizá otra vez no encuentre la salida o me desilusione, quizá quiera salir corriendo por el miedo. Pero, a diferencia de antes, en esa ocasión me permitiré sentir y dejaré de huir. Porque eso sí lo he aprendido bien:
de lo que huyes, te encuentra.
Como se darán cuenta, en esta ocasión no tengo una fábula, un aprendizaje, ni siquiera una canción para compartirles.
Este domingo solo me serviré un chocolatito caliente y una gordita de azúcar que mi madre preparó antes de irse a otro de sus viajes; me sentaré sin prisa, sabiendo que mi perro ya regresó de su misteriosa escapada semanal… y simplemente veré llover.
Porque hoy, por fin, estoy disfrutando ser yo. Una María que aprendió que la manera como se habla sí hace la diferencia. Porque hoy soy amiga de las palabras y sé que ellas me llevarán a lograr todo lo que he soñado.
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Quien ahora sabe que al decir:
♡ Gracias se expande la energía más hermosa y poderosa que hay, y que «con gusto» es la forma más hermosa de responder, porque ayudar no es una obligación, es un privilegio.
♡ Lo siento. Aunque son palabras difíciles, decirlas no me hace débil; al contrario, me hace ser más humana y consciente del daño que a veces puedo hacer.
♡ Te escucho. Es el mejor regalo que podemos hacer a otro. Que por eso tenemos dos oídos y una boca, porque necesitamos escuchar más de lo que hablamos.
♡ Te amo. En cualquiera de sus formas, no se gasta si lo dices; al contrario, se multiplica.
Aprendí que el amor no siempre es color de rosa, pero puede tener muchos colores. Que ya no es necesario buscar un príncipe azul, porque un guerrero puede ser una mejor compañía. Y que amar es mucho mejor que no hacerlo.
Como decía mi abuela: «Es más valiente quien se atreve a amar que quien utiliza toda su fuerza para no hacerlo«.
Gracias de todo corazón por todo y por tanto; por acompañarme en este recorrido de 50 páginas que forman la primera parte de una historia que parece no tener sentido, pero es el inicio de una transformación que todos, algún día, nos deberíamos permitir tener.
Hoy me quedo con lo que importa y con los que importan; con los que se han querido quedar, los que me aman y se dan un tiempo para reconocerme. Y…
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Hoy elijo quedarme.
Sé que ya no soy la de hace algunos años —a la que, por cierto, aún extraño un poco—, pero estoy aprendiendo a amar a esta nueva versión:
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La que no tiene todas las respuestas, la que no se peina, la que aún tiene miedo por no saber cómo salir, la que ocupa un filtro para no decir todo lo que piensa, la que aún tiene de amiga cercana a la ansiedad. La que sigue sin dominar el arte de pedir ayuda y recibirla. Esa que aún reza implorando, la que su vida aún no se parece a la que soñó.
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Pero también ahora soy, la que sabe que hay mucho que agradecer y valorar. Y que está aprendiendo algo muy importante: a amarse bonito y ser menos dura consigo misma.
También sé algo más: que el amor divino siempre es nuestra mayor bendición.
Porque Su historia… siempre será mejor que la mía.
Ah, y…
que pase lo que tenga que pasar.
🤍
Con mucho cariño:
María 📚🍀✨🕯️❤️
Como siempre, gracias por compartir, por leerme y por todas esas muestras de cariño que me dan siempre. Gracias por permitirme llegar a las 50 publicaciones; espero que sigas acompañándome en muchas más.
Si te gustó y quieres seguirme, te comparto mis redes sociales y el lugar donde puedes adquirir mi libro digital:
Las recetas de la Abuela para acomodar el alma, un libro que sé también será una gran compañía.
Gracias con mucho cariño, nos vemos pronto… ❣️📚✨








